Para 2018 Latinoamérica formaría una zona integral de libre comercio

El 70% de América Latina apoya la integración

La integración económica de America Latina es aprobada por más del 70% de los paises que integran la región, según una encuesta de Latinobarómetro. Los desafíos de la Caricom,la SICA, la Comunidad Andina y el Mercosur para una integración total en 2018.
22.08.2010 | 00.39 Comentar   |   FacebookTwitter

Según Latinobarómetro, Uruguay y República Dominicana son los países que más apoyan la integración
Gabriela Granata

Desarrollo y convergencia. Esos dos conceptos están asociados en la percepción de los ciudadanos de América Latina que, en abrumadora mayoría, se pronunciaron a favor de la integración económica regional. Más del 70% en promedio, y con porcentajes que llegan casi al 85 % en algunos países como Uruguay, aprobó la continuidad de los procesos de asociación de acuerdo con una encuesta realizada a más de 20 mil personas por la consultora Latinobarómetro. La Argentina presenta uno de los indicadores más elevados de apoyo a la integración económica y se ubica en el tercer puesto, con el 79 % de adhesiones.
De acuerdo con el relevamiento, los dos países en los que más respaldo obtiene el proceso de integración económica son Uruguay y República Dominicana, con el 84 % y el 83 %, respectivamente.  En el otro extremo, las naciones donde el proceso cosecha menor respaldo son México y Ecuador, aunque alcanza también allí la mayoría de los apoyos: el 58 % dice estar "muy a favor" o "algo a favor" de acuerdo con los resultados finales del relevamiento publicados por la consultora (ver infografía).
La encuesta fue realizada en el segundo semestre del año pasado con 20.204 casos y procesada y difundida hace pocos días por la Corporación Latinobarómetro, una organización con sede en Santiago de Chile que tiene el apoyo del Banco Interamericano de Desarollo (BID), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Agencia Española de Cooperación Internacional, entre otros organismos internacionales.
En el trabajo se relevó también el respaldo a la integración política y el resultado fue que en todos los países prevaleció el interés por los acuerdos económicos. En Argentina hay poca distancia entre las dos cifras ya que el 79% apoya el proyecto de acuerdos económicos y el 76% la convergencia política. Una situación similar ocurre en Brasil aunque con cifras más bajas: 65 % y 61 % respectivamente.
"Los latinoamericanos muestran claramente su opción por el desarrollo. No buscan integrar gente sino que quieren la prosperidad y lo expresan con el respaldo a las políticas de acuerdos comerciales; pero detrás de esa demanda, no hay un reclamo de interacción entre los pueblos", analizó Marta Lagos, economista, fundadora y directora de la Corporación Latinobarómetro, en diálogo con Buenos Aires Económico desde Santiago de Chile.
"La percepción mayoritaria es que la integración lleva a la prosperidad, pero lo cierto es que las empresas van más rápido que los gobiernos, entonces uno observa las fusiones de gigantes aéreos como la chilena LAN y la brasileña TAM; o empresas chilenas que operan en toda la región. Se generaron condiciones para la fusión y la integración y las élites económicas se están poniendo de acuerdo", observó Lagos.

Los grupos y las cuentas pendientes. En América Latina conviven cuatro grupos de países nucleados en asociaciones de carácter comercial: Mercosur, Comunidad Andina, la Comunidad del Caribe -Caricom por la síntesis de su nombre en inglés- y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA)  con alcances y tradiciones diferenciadas.
El Mercado Común del Sur mantiene la composición de sus cuatro países miembros que suscribieron el Tratado  de Asunción en 1991 y que luego ampliaron con el Protocolo adicional de Ouro Preto tres años más tarde: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay; en tanto que Venezuela está en proceso de asociación como integrante pleno del grupo
De esa época data también el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) que nuclea a Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá y que tuvo su protocolo fundacional en diciembre de 1991 en Tegucigalpa. El bloque avanzó sobre la base de una experiencia previa, la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), creada cuarenta años antes.
Dos años antes otro grupo de países de América del Sur había alumbrado una experiencia de integración, la Comunidad Andina.  En mayo de 1969 Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú firmaron el Acuerdo de Cartagena para avanzar en "la integración y la cooperación económica y social". Cuatro años más tarde se adhirió Venezuela, que se retiró en 2006. Y en 1976 Chile dejó de ser miembro pleno y regresó al grupo como nación asociada hace cuatro años.  
El Caribe tiene en tanto su propia asociación económica, la Caribbean Community (CARICOM) conformada por quince países como miembros plenos, entre ellos Antigua, Barbados, Bahamas, Guyana, Jamaica, Surinam y Trinidad y Tobago, que vio su conformación actual en 1973.
Norma Mellado, directora del Instituto de Integración Latinoamericana de la Universidad de La Plata, señaló a Buenos Aires Económico que la historia reciente en la región muestra que "se van creando nuevos grupos, pero n se profundizan los que ya existen". Si bien admitió que "es complejo desde el punto de vista jurídico-institucional" perfeccionar la integración, analizó que una convergencia de la Comunidad Andina con el Mercosur cubriría toda América del Sur, aunque sería más complejo dar ese paso con las organizaciones de los países centroamericanos.
De todos modos, Mellado observó que en los bloque hay "distintos grados de integración, que parten de los acuerdos de libre comercio, avanzan con la unión aduanera hasta llegar al grado de integración; y en el Mercosur ni siquiera se perfeccionó el libre comercio porque hace falta avanzar en el sistema arancelario". La académica planteó de todos modos que desde su punto de viste "no hay salida individual para los países y deben actuar en forma conjunta en el escenario internacional. Hay que profundizar el Mercosur y para eso es sustancial la voluntad política, institucionalidad, una política comercial que supere la mera idea de un arancel externo común y que la sociedad participe, que haya una base social que acompañe".
En ese punto coincidió el subsecetario de Integración Económica Americana , Eduardo Sigal, al sostener que para perfeccionar el Mercosur "además de cuestiones económicas, comerciales y productivas debe ajustar la institucionalidad y avanzar en la construcción ciudadana que debe expresarse, por ejemplo, en un parlamento elegido directamente por la ciudadanía, que también debe estar presente en el control con la participación de las organizaciones del tercer sector".
El funcionario de la Cancillería le dijo a este diario que el Mercosur es para la Argentina "la plataforma más próxima e inmediata para desarrollar procesos de integración" y mencionó que en los casi veinte años que lleva de vigencia, el comercio intrazona se multiplicó por diez, hasta rondar los 35 mil millones de dólares anuales. "Estamos en la etapa de una zona de libre comercio imperfecta, que va dando pasos sobre todo después de la última Cumbre, para avanzar en el código aduanero y evitar la doble imposición de los productos extra zona".  También remarcó que, como bloque, el Mercosur tiene acuerdos bilaterales de Complementación Económica (ACE) con Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Colombia. "Esto permite pensar que en 2018 tendremos a América latina como una gran zona de libre comerció", confió.
El coordinador de Análisis de Comercio Exterior de la consultora Abeceb.com, Mauricio Claverí, por su parte, señaló que si bien cuando se pregunta "en abstracto" sobre la integración, existe "una perspectiva optimista para incrementar las exportaciones, en el terreno concreto surgen puntos difíciles". Explicó que luego de la crisis quedaron en evidencia las asimetrías y estimó que le país más grande en el Mercosur, Brasil, "debería aportar a la integración para que al resto de los países tenga qué venderle y no acaparar les exportaciones".
Para Claverí, el Mercosur ha servido para aumentar el comercio intrazona, como un mercado ampliado. "Ahora debe buscar el salto otros bloque y mercados  definiendo los segmentos de competitividad. Primero es necesario ayudarse a sí mismo, con una política industrial definida. Segundo, que el socio mayor tenga la voluntad de ayudar a alcanzar las cadenas productivas  para un comercio más equilibrado y avanzar en los acuerdos con otros bloques".

                             
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