Alejandro Awada
"Siempre voté a los socialistas"
Alejandro AwadaEntrevistas /
El actor, que se destaca en "El Anatomista", se queja del "desprecio" de los argentinos hacia lo público. "No creo que la derecha tenga espacio de representación a nivel nacional en los próximos años", vaticina el cuñado de Mauricio Macri.
Alejandro Awada lo precede su imagen de hombre serio y formal, una imagen que no rompe, porque a pesar de su tono ameno y relajado, nunca pierde el espíritu de esa primera impresión que proyecta. Habla con voz pausada, dando la sensación de que cada frase es detalladamente elaborada antes de atravesar la barrera y transformarse en una declaración. Sus gestos acompañan el ritmo de su decir y sus manos se mueven lentamente, dándole énfasis a sus pensamientos. Al mirar su currículum actoral esa idea sobre él se profundiza, porque la mayoría de sus papeles fueron dramáticos y complejos. Tal vez como él, que sin pruritos y hasta casi como una advertencia, confiesa: "Soy tremendamente serio, aburrido, tedioso y antisociable". Pero esto no le impidió hacer una obra infantil y ponerle la voz al "Ratón Pérez" en la película, porque aclara que si las circunstancias están dadas, él puede jugar como un niño y disfrutarlo mucho.
No le gusta abrir las puertas de su intimidad, él decide hasta dónde permite la entrada a su vida. "No me voy a abrir fácilmente, ya no. Voy con prudencia, con cuidado y no me parece mal. Lo que no significa no ser cordial, pero el estar a mis anchas, solamente con mi mujer, mi hija y algún que otro amigo. En mi círculo íntimo lo puedo lograr cada vez más, de todas maneras no me resulta sencillo y pienso que en los próximos 50 años lo puedo llegar a conseguir", dice. Al contrario de lo que se podría pensar, en su adolescencia, en los ’70, no fue así. Sufrió el autoritarismo de la época y se rebelaba contra eso. "Como consecuencia de eso la pasaba mal, empecé a sacar la cabecita en el ’79, ’80 y con mucha timidez. Fueron momentos muy difíciles porque no podías caminar por la calle tranquilo, lo hacías con miedo. Fui preso por estar jugando al billar con unos amigos a los 15 años. Estuve en un calabozo sólo por eso", cuenta. Cuando cumplió los 20 ya era otro, había empezado teatro y se había convertido en un tipo extrovertido que solía ser el centro de atención en las reuniones. "Tenía confundido el escenario del no escenario, entonces la calle era el escenario", se reprocha.
Cuando se trata de actuar, eso queda de lado y es consciente de que la profesión le exige un poco más de sí. Actualmente sube al escenario del teatro Regina para representar a "Mateo Colón", en la adaptación de la novela "El anatomista", que dirige José María Muscari.
–¿A usted, como al protagonista, también le es tan difícil entender el mundo femenino?
–Para serte absolutamente sincero, a mí me cuesta en general lo social. En lo que tiene que ver con las mujeres siempre me resultó un tema muy delicado, muy complejo, apasionante, indescifrable. Pero el universo de la mujer a mí me resulta apasionante y delicioso.
–Como padre, ¿pudo comprender mejor a las mujeres?
–Estoy en eso todo el tiempo. Mi hija tiene 16 y estoy por un lado impactado por su edad, por quién es ella y lo que vengo descubriendo de ella en cuanto a su capacidad, su generosidad, su talento y también con lo que tiene que ver con la problemática hija-padre. Era mucho más sencillo cuando era más chica. De todas formas ella tiene una buena predisposición hacia el acercamiento, ofrece transformar la relación y mejorarla. Es muy impactante, yo tenía una hijita y de pronto comencé a observar que ya no. A partir de su nacimiento mi vida cambió, mi punto de vista se modificó de una manera contundente. Hace aproximadamente tres años y pico que estoy en pareja y cada uno de estos vínculos, con mi pareja o con mi hija, están en una transformación permanente. Lo mejor de la vida se trata de eso, de profundizar las relaciones, de descubrirlas y afianzarlas.
–¿Le costó ver a su hija hecha casi una mujer?
–No, me encanta. Extraño y recuerdo con infinito amor el tenerla entre mis brazos siendo bebé. Y esa mirada con respecto al padre: para una niña el padre es ¡ahhh! Para una adolescente el padre…, la mirada cambia. Pero me encanta poder intercambiar con ella de persona a persona, todavía no es adulta, pero tiene una mirada muy clara, muy personal. Es actriz, me está dando la sorpresa de estar transitando su camino de manera personal, consiguiendo sus trabajos. Me llena de satisfacción. Ella habla de su pasión, está metida en eso y yo la acompaño.
–En "Eva y Lola" su mujer Sabrina Farji lo dirigió y ahora están preparando una ficción juntos sobre los médicos en las salas de auxilio del conurbano, ¿es fácil trabajar en pareja?
–A mí me cuesta estar en pareja (risas). Así como tenemos inconvenientes con la milanesa y el puré, o los disfrutamos, también tenemos inconvenientes o disfrutamos los proyectos en común. Es una persona muy talentosa, divertida e inteligente, me da mucho gusto trabajar junto con ella. Yo solo no podría, con ella puedo.
ARGENTINIDAD AL PALO. Así como sus ojos brillan cuando habla de su hija y de su mujer, esa misma mirada se enoja y se opaca al hablar de la sociedad argentina y de la falta de consideración con el prójimo. "Estoy bastante dolido con lo que nos sucede como sociedad, y no se lo achaco a ningún gobierno. Los gobiernos son consecuencia de lo que hacemos nosotros y a mí me duele quiénes somos. Ese desprecio de lo común, del Estado, que somos nosotros. Ni hablar del desprecio por los hospitales públicos y las escuelas públicas y por lo público que es lo que nos ha hecho ricos como ciudadanos. Lo estoy observando mucho y me parece que se está profundizando cada vez más. Me gustaría que seamos un poco más amables y respetuosos con nosotros mismos y que podamos crear entre todos una sociedad mejor", asegura Awada.
–A la hora de poner su voto en la urna, ¿también demuestra esa frustración?
–No, siempre tuve una mirada personal, salvo en el ’99 que cometí el error de votar a la Alianza, siempre voté a los socialistas. Lo hice creyendo que en ese momento la alternativa era, a quien yo sigo respetando mucho, el señor Chacho Álvarez. No sé qué pasó en ese momento, si él no leyó bien o si nosotros no supimos bien lo que él nos estaba ofreciendo. Yo ando por esos lugares, me gustaría mucho saber qué va a hacer (Hermes) Binner, también me gusta este joven (Martín) Sabbatella. No es que yo no vea gente interesante, pero me parece que los aparatos establecidos les dan poco espacio a estas personas que yo observo como interesantes.
–Está muy enojado con la argentinidad, pero, ¿hay algo que rescata?
–Estoy enojado con la viveza criolla porque es muy egoísta y mezquina, está para perjudicar al prójimo. Yo no creo que sea el espíritu argentino la viveza criolla, el espíritu argentino es la comunión entre el criollo y los que llegaron entre 1880 y 1930, y crearon este país a fuerza de la cultura del trabajo. Me da mucha tristeza lo que sucedió con nuestra nacionalidad a partir de los ’90. Lo nuestro quedó corrido de lado, en lo industrial y en lo social. Lo que pasó en los ’90 fue una deconstrucción muy grande; hay que volver a construir quiénes somos, lo veo muy complejo.
–¿Participaría en política?
–No creo. Me interesa mucho lo cultural, no sé nada de política. Me interesa lo social y lo cultural. No me veo trabajando políticamente, no tengo esas características. Sí me gustaría aportar ideas en espacios culturales. Me gustaría que en cada barrio se cree un espacio donde se puedan desarrollar industrias culturales. Pero hay tantas necesidades previas; es fundamental que la gente coma, que tenga educación. Hay que ir primero ahí antes que nada.
–¿Nota que el espíritu de los ’90 sigue vivo?
–No es un aire noventesco, es la derecha que siempre estuvo y va a seguir estando; cambia de nombre. La derecha misma no va a cambiar esos valores, los tiene, cree en ellos y los va a querer colocar permanentemente. Hay un sector de la clase media que sí, que sueña con viajes a Miami y con comprarse cosas; pero hay otra clase media que sueña con poner su propia Pyme. Yo no creo que la derecha tenga espacio de representación a nivel nacional en los próximos años, pero que están trabajando fuerte, sí, están trabajando fuerte.
–Entonces, ¿cómo se posiciona frente a la carrera política de su flamante cuñado Mauricio Macri?
—No opino de eso. Hablo de mí y de mi concepción política y de lo que quiero para este país, no de lo que hacen o dejan de hacer otras personas. Puedo hablar de concepciones políticas, pero no de personas. ?
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