Guillermo López

“Me gusta jugar al antihéroe”

26.08.2010 | 18.05 Comentar   |   FacebookTwitter

FOTO: CAROLINA CAMPS
Entrevistas /  Es el conductor de Zapping, junto a Julieta Prandi. Y sigue persiguiendo mujeres en CQC. Cómo hizo para permanecer en Cuatro Cabezas.
Por Florencia Canale

El notero que avanza a las mujeres en CQC desde hace nueve años, Guillermo López, conduce, además, Zapping, el programa más visto de los sábados, y que a partir de septiembre suma versión diaria. Pareciera que no guarda tiempo muerto para su vida. Un adicto al trabajo, como muchos otros. Pero no. Su secreto es el gusto por lo que hace. Así se define. “Desde mi primer bolo en la tele, el 18 de julio del ’92, pasaron ya 18 años”.

–Tenía pelo...

–Sí, pero no mucho. Está bueno reírse de uno mismo.

–Usted sabe que los pelados ganan...

–Antes era “pobre, se quedó pelado”; ahora está el pelilargo, el de pelo corto, y el pelado.

–Le aviso que el pelilargo ya fue...

–A Facundo Arana no le va nada mal. Pero por suerte el pelado se instaló como una opción. Los que tenemos poco pelo, contentos.

–¿Cómo combina ser un simple notero en CQC y el dueño en Zapping?

–A mí me parece buenísima la combinación de notero de CQC-conductor de Zapping. Enfrento a los mismos personajes que salen en ambos y les hago chistes.

–¿Alguna vez se comió un garrón?

–No, pero tampoco Zapping es un programa que intente destrozar a nadie.

–Pero hubo gente que se enojó. Tinelli, por ejemplo.

–Me parece que él reclamaba el uso de imagen. De hecho me lo dijo en los Martín Fierro del año pasado. Pero no sólo Zapping, toda la televisión lo usa. Cuando me lo he cruzado, ha tenido buena onda conmigo. Hasta me parecía gracioso verme a mí peleado con Tinelli. Era demasiado, yo no tenía lugar para estar allí.

–¿Cómo aguanta la esquizofrenia de los dos personajes?

–En CQC me paso de rosca y juego con las chicas. Lo hago desde hace nueve años y funciona muy bien. En el otro me gusta jugar al antihéroe, el canchero no me gusta. Me tiro a menos, me parece que es divertido. Y con Julieta (Prandi) también.

–¿Qué cambió desde que empezó?

–He sumado mucho oficio, y hoy sé por dónde ir, qué rinde y qué no. Edito en la cabeza antes de hacer la nota. Me fui consolidando y ganando un lugar a fuerza de laburo.

–Muchos quedaron en el camino en CQC, ¿cómo hizo para permanecer?

–En mi caso he creado un vínculo con Cuatro Cabezas. En su momento con Mario (Pergolini) y (Diego) Guebel, ahora con Diego y todos los compañeros. Me manejé siempre del mismo modo, nunca hice un personaje. Me parece que el secreto de haberme mantenido, tal vez, es porque disfruto mucho del trabajo. La paso bien.

–¿Se iría de Cuatro Cabezas?

–No, la verdad que no me lo imagino. Me llamaron de Canal 13 pero ni siquiera averigüé cuánta era la plata. Agradecí porque me sentí orgulloso de que pensaran en mí, y se lo conté a Guebel. Le dije que me habían llamado y había dicho que no sin escuchar la oferta, no tenía ganas de moverme porque aquí estoy bien. Estoy muy agradecido al que me dio la oportunidad. Yo no era nadie y ellos me tomaron.

–¿Abandonó la actuación?

–No me veo hoy como actor. Me di algunos gustos de participar con Suar en Sin códigos o con Francella en Casados con hijos. Ir a participar un rato, despuntar el vicio y volver, sí. Eso me divierte, pero no tengo tiempo. Si me convocaran para hacer algo con Soledad Silveyra en la novela de la tarde, estaría bien.

–Peleándose con Navarro por ella...

–Estaba pensando que podría ser con una chica más joven (risas).

–No se haga el vivo. El otro día vi a un periodista flaquear con Leonor Benedetto.

–Leonor Benedetto, para todos los que seguimos Rosa de lejos, es una institución. Es una mina que genera mucha sensualidad. Yo no soy chico, tengo 41 años. Está bueno cruzarse con minas así, con mucho recorrido. Te miran como diciendo: “Nene, no te hagás el pillo que te doy vuelta como una media”.

–¿Este intercambio con señoras lo ha complicado en su vida privada?

–En todos estos años casi siempre he estado en pareja y tampoco divierte que yo me esté haciendo el vivo por la tele. Lo que sí entienden es que es un chiste que empieza y termina ahí. En muchas situaciones, en las notas, ni siquiera tengo contacto con la cámara apagada. Tuve una escena superhot con Luli Salazar y no hablamos ni una palabra con la cámara apagada. Creo que para una novia no es agradable. A veces me pasa que cuando estoy en esa situación, como pienso más en la nota, lo que rinde, el remate, no me doy cuenta de nada.

–Me contesta como las actrices que dicenque no sienten nada en las escenas de sexo.

–Sí, pero te juro que no te miento. Es más, en el último Martín Fierro yo me metí en el baño de las mujeres y terminé a los besos con las Electrostars y Karina Jelinek. En el momento yo pensaba que estaba haciendo una buena nota, que la nota rendía.

–En su casa por ahí no rindió.

–No, no fue la nota que más gustó. Mi novia prefiere que me cruce con Lita de Lazzari.

–Se dice que con la entrada de Ernestina Pais, bajó la apuesta política del programa.

–No me parece pero reconozco que hay mucho material de color porque rinde. Pero también está la pregunta a la Presidenta o la pregunta a Macri. Me parece que el programa está balanceado y que reemplazar a Mario (Pergolini) era muy difícil. Poner a otro hombre era casi imposible porque él era la cara de CQC. Haber elegido a Ernestina me parece que fue una elección acertada. Era como cortar y dar de vuelta. Una mujer al frente del programa era impensado unos años atrás.
Twitter
42