Papaleo visitó por primera vez un canal de televisón y contó que cuando vendieron Papel Prensa no estaban en “situación de liber Papel Prensa continúa marcando la agenda política de estos días y en las últimas horas el Grupo Clarín y el arco político opositor intentó ocupar los medios para respaldar a los empresarios mediáticos, pero fue la propia Lidia Papaleo, viuda de David Graiver y una de las encargadas de ser parte de la venta de las acciones de la empresa, quien ratificó que ella debió ceder las acciones bajo la presión de ese grupo, cómplice de la Junta Militar. No estaban desaparecidos, pero si amenazados.
En declaraciones al programa Bajada de línea, emitido por canal 9 y conducido por Víctor Hugo Morales, Lidia Papaleo fue contundente al contar que al momento de vender las acciones de la empresa, ella y el resto de los dueños, fueron citados en una amplia oficina del diario La Nación. Allí, Lidia fue separada del resto del grupo e intimidada por el propio CEO de Clarín, Héctor Magnetto, quien, según la viuda de David Graiver, "tenía en su mirada la violencia del poder". Esa mirada la intimidó más que la amenaza explícita de Magnetto que, con firmeza, le dijo que si no vendía las acciones iban a correr peligro tanto ella como su hija María Sol que, en ese entonces, tenía apenas 2 años.
Al ser consultada sobre por qué se había esperado tanto tiempo para realizar declaraciones públicas, Lidia explicó que habían tomado esa decisión porque "si no hubieran esperado 27 años para aparecer diciendo nuestra verdad, no estaríamos vivos. Ahora estamos con la posibilidad de hablar. Estuvimos esperando el momento". Recorrieron, durante años, varios estudios de abogados que le recomendaron el silencio.
Durante la entrevista, Lidia Papaleo aclaró la denuncia en la que se respaldó Clarín al decir que ella se encontraba en libertad cuando vendió las acciones de la única empresa que produce celulosa en el país, y en ese sentido dijo que "no estaba en situación de libertad. No estaba dentro de una prisión pero estaba amenazada, a partir de la muerte de mi marido, y cuando llegué a mi país me encontré con muchas personas importantes que nos recomendaban vender la empresa y que no teníamos posibilidad de elección".
Según Lidia las condiciones que impuso la Junta Militar era que no se vendiera a ningún extranjero ni a ningún judío y que se realizará la transacción cuanto antes.
"El 2 de noviembre firmé algo que nunca leí por la venta de las acciones B y C de Papel Prensa. Las acciones A, que eran las más importantes, nunca las firmamos. Recibí el 0,75% del valor de las acciones: 7.200 dólares. El precio que ellos habían puesto era de 960 mil dólares. Lo depositaron en una escribanía y nunca los vimos", relató la viuda de Graiver que pisaba, por primera vez un estudio de televisión.
"El 2 de noviembre conocí a Magnetto", continúa, "los padres de mi marido y su hermano fuimos a un lugar que tiene La Nación. Era por la tarde, casi de noche. Nos sentaron separados. Y cerca de una mesa donde estaba, se acercó un señor, Magnetto, que me dijo que tenía firmar o íbamos a perder la vida mi hija y yo y que no me quedaba otra alternativa. Yo no dudé, en ningún momento, que era cierto. Su mirada me marcó, definitivamente, el dolor en mi mida. Tenía toda la violencia del poder, toda la violencia de decirme: Usted es nadie para nosotros, nosotros podemos avanzar como queremos".
Lidia tampoco obvio hablar de su ex cuñado, Isidoro Graiver, quien realizó las declaraciones públicas en donde desmentía los sus dicho, y en forma tajante y contundente dijo que lo hizo "por dinero, no hay otra explicación".
Antes de finalizar, Lidia contó que el 9 de marzo de 1977 presentó "una nota ante el juez para pedir la aprobación de la venta de las acciones de Papel Prensa, y el 14 de marzo desaparecí". Este pedido, en el caso que ella firmara, era el que iba a legitimar la venta.
Vale recordar que en la última semana la decisión de la presidenta de la Nación Cristina Kirchner tomó la decisión de judicializar la investigación sobre Papel Prensa, para determinar si se cometieron delitos de lesa humanidad.
Por otra parte, el Ejecutivo también envió un proyecto a la Cámara de Diputado -en primera instancia- para que se declare de interés público la fabricación, comercialización y distribución de este insumo básico para la producción de periódicos, sorprendió a muchos.