Música / Rage Against The Machine
Máquina de libertad
RageEspectáculos /
El 13 de octubre tocan en la Costanera Sur, en el marco del Pepsi Music. Por primera vez en la Argentina la banda que hizo de la protesta contra el estado de las cosas una música de una energía bella e inigualable.
Por Jorge Belaunzarán
Rage Agaisnt The Machine da para la demagogia. También da para odiar al rock, a los jóvenes, el mundo de hoy. Da para entenderlo(s), también. Da, acaso sobre todo, para tener ganas de un pogo infernal, un salto inmortal que haga sentir vivo, con vibra, con venas ardientes de sangre.
Por partes, podría empezarse por 1990, año de su formación. Ellos eran Tom Morello y Zack de la Rocha, de WASP, la sigla que designa al norteamerican Blanco, Anglo-Sajón y Protestante, poco (con generosidad). Tenían la voz y la guitarra, y se habían conocido, cuenta la leyenda, en la secundaria, cuando de la Rocha le mostró a Morello cómo birlar comida de la cafetería de la secundaria. Amigotes se hicieron, y un día Morello fue a ver como Zack rapeaba. Allí fue con Tim Commerford, quien pasaría a ser el bajista de Rage, mientras que Brad Wilk se sumó por un aviso buscando baterista. Todo muy lindo. Pero lo más lindo era el nombre, una posición que desde el principio causaría simpatía, gracia, temor, polémica, censura. Ira contra la máquina es la traducción más precisa de Rage Against The Machine. Y vamos, en 1990, con el capitalismo exultante de Bush y cruzado Helmut Kohl (Canciller de Alemania Federal durante la caída del Muro de Berlín y promotor de una reunificación a la velocidad del tren bala), el nombre ya no anunciaba que las cosas no estarían tranquilas para ellos.
Y tampoco para quienes los escuchaban.
Si algo molestaba al modelo triunfante en esos años era que le vinieran a recordar a los negros, los pobres, los harapados, los derechos civiles, las minorías, el tercer mundo, África y cualquiera de las cosas que ellos siempre habían tratado como lacras. Así que escucharlos, ir a verlos en vivo, resultaba una toma de posición ante el estado de las cosas. Si a ellos se sumaba que la banda tomaba como propios géneros musicales surgidos de todos esos despreciados (hip hop, rap, rock, funk, metal), desde el establishment Rage no podía ser más que una provocación.
Y así los trataron, pese a que su álbum debut, de nombre homónimo (1992), recibió halagos por doquier. El conformismo del rock en general era evidente (tal vez por ello las excepciones, como por ejemplo Nirvana y Guns N' Roses tuvieron tanto éxito); de la canción sólo resultaba la melancolía eterna de sufrir o una alegría demasiado ilusoria como para ser duradera; el punk había muerto, por decirlo de alguna manera, y del resto nada se podía esperar. Nada al menos para enfrentarse a la ignominia que se avecinaba. Escuchar Rage liberaba. Hacía sentir que no todo estaba perdido, y que por más que hicieran a su antojo, habría un reducto irreductible. Verlos era esperanza pura: de esa bella masa de energía no podía salir más que algo mejor para la humanidad.
Evil Empire (1996) lo certificaba.
Ese año, también, se vio hasta dónde estaba dispuesto a llegar el grupo. Como la televisión no se pierde nada, la NBC los invitó para el Saturday Night Live. Compartirían escena con Steve Forbes, el multimillonario, que obviamente no puede ser otra cosa que republicano. En ese momento incluso era candidato presidencial (¡Dios salve a América!). Entre sus propuestas de cabecera estaba la de unificar los impuestos con una tasa única, que en español básico significa que pobres y ricos paguen lo mismo. Rage fue advertido que no podría colgar la bandera de los Estados Unidos dada vuelta, como acostumbraba a hacer en sus conciertos; también les dijeron que Bullet in The Head (programado como segundo tema durante la emisión) sería silenciado en algunas partes para que el televidente no escuchara partes que podía considerar ofensivas, aunque con honestidad dijeron que todo eso era para no molestar a los anunciantes, y que por eso también sería silenciada en el estudio (para no ofender a Forbes y sus familiares presentes). Los Rage dieron su ok. Y en el Saturday colgaron la bandera invertida, y al terminar el primer tema los muchachos de seguridad se las hicieron descolgar. Entonces Commerford se fue al camarín de Forbes a romper algunas cosas. Sacados por la fuerza, dijeron las crónicas. Ellos dicen que hubo golpes.
Un botón de muestra para una prenda de vestir que se completa, entre otras cosas, con esta definición de Tom Morello: "Estados Unidos se autodenomina la tierra de la libertad, pero la primera libertad que tenemos es la de desempeñar un trabajo que nos explota. Una vez que hayas ejercido esta libertad entonces habrás perdido el control sobre lo que hacés, lo que se produce y cómo se produce, y al final, el producto ya no te pertenecerá a ti. La única forma de evitar a los jefes es no cuidar de vos mismo, lo cual nos lleva a la segunda libertad: la de morirse de hambre". *
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