Evo Morales consigue socios para una fuerte apuesta minera
Litio en el país de los metales del diablo
Uyuni. El gigantesco salar boliviano que posee una de las reservas de litio más importantes del mundo. Mundo /
El Estado y empresarios coreanos invertirán para explotar litio en el gigantesco salar de Uyuni. Inversiones millonarias y polémicas sobre su utilización.
Por Alfredo Grieco y Bavio (desde la Paz)
Evo Morales consigue inversión histórica de Corea del Sur”, celebró en tapa el diario oficialista nacional Cambio. El éxito del presidente boliviano se traduce en los 270 millones de dólares que invertirán el gobierno y empresarios de Seúl para su país, y en la carta intención firmada para empezar a estudiar las perspectivas de la explotación de litio en el gigantesco salar de Uyuni. El presidente surcoreano Lee Myung Bak apreció el “interés y el apoyo del presidente Morales en la participación surcoreana en la explotación y desarrollo de las minas de litio en Bolivia y en su industrialización”. Corea del Sur, un país con una fuerte industria electrónica, depende de la importación de ese bien, muy utilizado en la fabricación de baterías.
El litio es el más ligero de los minerales sólidos, y las empresas automotrices, que buscan liberarse del petróleo, lo imaginan en baterías eléctricas, que deberán hacer marchar a los automóviles futuros. Con el 50 por ciento de las reservas mundiales en su territorio, especialmente en el salar de Uyuni, en el altiplano, Bolivia puede soñar con un futuro de renovada prosperidad mineral. La Argentina no está lejos. El país tiene la tercera reserva del mundo de litio y, con Bolivia y Chile, es uno de los vértices del triángulo que la revista de economía y negocios Forbes llamó “la Arabia Saudita” del mineral. Una oportunidad, se ha dicho, para participar en la próxima revolución industrial.
“El gobierno del presidente Morales ha consolidado los ingresos para el país por la venta de hidrocarburos –dice a Veintitrés Carlos Orías B., por diez años editor de Política Internacional en el diario nacional boliviano El Deber, de Santa Cruz de la Sierra–. Pero lo hizo sobre todo sobre la base de programas de explotación que ya existían. Pese a ello, todavía le cuesta a Bolivia cerrar nuevos contratos provechosos a partir de sus enormes riquezas. El proyecto de explotación de hierro en Mutún (al este, cerca de Brasil), acordado con la gigante Jindall, no deja de encontrar obstáculos. La industrialización del litio plantea un horizonte tan amplio como el del salar de Uyuni, pero aún lejano. Dado el aislamiento físico y político hacia el Pacífico, Morales busca avanzar el esquema Urupabol (Uruguay, Paraguay, Bolivia), para salir al Atlántico, pero en agosto las necesidades de Argentina volvieron a demorar un acuerdo de venta de gas a Uruguay.”
Los coches eléctricos son la opción de mayor éxito para el futuro del proyecto del litio. La decisión debe ser rápida –dice a Veintitrés el ex presidente de Bolivia Carlos Mesa (2003-2005)–. Pero también realista. La ventana de oportunidad no es muy grande. De este mineral, el 75 por ciento de las reservas mundiales están en los Andes, y casi el 50 por ciento en Bolivia. A 3.700 metros de altura sobre el nivel del mar, con 12.000 kilómetros cuadrados de extensión, el salar de Uyuni es el mayor desierto de sal del mundo, y tiene 64 mil millones de toneladas de sal.
Según estimaciones de la unidad de inteligencia del semanario británico The Economist, la base industrial boliviana está evaluada en 150 mil millones de dólares anuales en 2030, si se explotan adecuadamente las reservas de litio. En Corea del Sur, el presidente Evo Morales Ayma visitó la industria LG Chemical, instalada en la ciudad de Daejon, principal centro de investigación química, y donde se fabrican las baterías de litio. Entre los acuerdos a los que llegaron los gobiernos de La Paz y Seúl se cuenta, precisamente, el que establece la disposición boliviana a alentar las exploraciones de empresas coreanas en el salar de Uyuni. Los surcoreanos importan 6 mil toneladas de litio por año, y el 80 por ciento de esa demanda lo satisface Chile. El Servicio Geológico de Estados Unidos publicó que “5,4 millones de litio pueden ser extraídos de Bolivia, 2 millones de Chile, 1,1 millones de China y menos de medio millón de Estados Unidos”.
Los analistas aseguran que las debilidades del proyecto boliviano pueden anticiparse. “Son los costos de explotación superiores a los chilenos y la falta de infraestructura caminera y ferroviaria”, nos explica Rolando Kempff. Para concluir que lo más importante es “la decisión oportuna para desarrollar el proyecto”.
Más específico es Humberto Vacaflor, analista y consultor en temas de hidrocarburos, quien explica desde Tarija a Veintitrés: “El gobierno de Morales ha puesto condiciones que espantaron a empresas interesadas. Son esencialmente dos: que la operación esté a cargo de un consorcio en que el Estado boliviano tenga 60 por ciento y la empresa extranjera 40, y que no se exporte materia prima, sino productos terminados, en este caso baterías de litio fabricadas en territorio boliviano. A estas se añade una tercera, referida a la propiedad intelectual, que pide que los hallazgos tecnológicos que se produjeran deberían ser bolivianos”. Sobre la comparación con la explotación en la Argentina y Chile, Vacaflor se explaya: “Para fabricar baterías de litio, no importa tener las mayores reservas del mundo, basta con tener los volúmenes suficientes para fabricarlas. Un experto chileno dijo en agosto que con las reservas de litio en actual explotación, la provisión de litio está garantizada para los próximos 150 años. Un periodista colombiano lo dijo así: ante la crisis energética, la buena noticia es que existe el litio, la mala es que está en Bolivia”. No es mala, desde luego, para el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) boliviano. “Hay otras dos empresas –añade Vacaflor– operando en salares argentinos. Chile es el primer exportador de litio del mundo y la Argentina el segundo. Bolivia todavía no figura en las estadísticas de exportaciones. Sólo en las especulaciones sobre lo que pasaría cuando llegue a explotarse el Salar de Uyuni. Sí, podríamos ser Dubai o Suiza, ¿pero quién resuelve los problemas que son capaces de crear los bolivianos? El yacimiento de plata más grande del mundo, el yacimiento de hierro más grande del mundo, el yacimiento de litio más grande del mundo, y seguimos como mendigos.” Para concluir, “creo que la explicación es que tenemos el yacimiento de conflictos sociales y políticos más grandes del mundo”
Entre 2010 y 2014, Corea del Sur ofrecerá a favor de Bolivia 270 millones de dólares, que irán a puentes, hospitales, infraestructura para los nueve departamentos en que está dividida políticamente el Estado Plurinacional. “Los presidentes bolivianos –advierte a Veintitrés el ya decano politólogo Cayetano Llobet, que integra el directorio del diario El Día– tienen una tradición de viajes en los que consiguen al país préstamos, generalmente en el orden de los 300 millones de dólares, en condiciones muy ventajosas. Los brasileños dan 500 millones, que después regresan a Brasil, porque las empresas brasileñas hicieron rutas y caminos. Así entiendo la preferencia de los surcoreanos.” Sobre el litio, añade, se ha firmado una carta intención, por ahora. Por una vez, dicen observadores bien intencionados, Bolivia podría salvarse de la explotación puramente extractiva de un recurso natural, y convertir al litio en un auténtico factor de desarrollo económico y social integral. Según señala a esta revista, no sin ironía, el historiador Hernán Pruden, especialista en el Oriente boliviano, “hasta ahora el único producto industrial que Bolivia exportó con provecho para algunos ha sido la cocaína”.
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