Marionetas
Muñecos zarpados
Imagen: VeintitresEspectáculos /
Como los Muppets, pero más transgresores. Así son los títeres de Avenida Q, un musical que, luego de triunfar en Broadway y en países como España, Canadá, Francia, Italia y México, llega este mes a la Argentina.
Por B.L.
Como los Muppets, pero más transgresores. Así son los títeres de Avenida Q, un musical que, luego de triunfar en Broadway y en países como España, Canadá, Francia, Italia y México, llega a la Argentina –desde el 11 de septiembre en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza– para abordar, a través de marionetas, temáticas como el racismo, la pornografía, las drogas, la homosexualidad y la política.
La obra cuenta la historia de Princeton, un joven recién graduado con grandes ilusiones, con una precaria cuenta bancaria, que se instala en la Avenida Q y comienza a relacionarse con sus nuevos vecinos, entre los que se encuentran Rod (un homosexual reprimido con tendencias políticas de ultraderecha), Kate (una solterona católica que busca el amor), Lucy (una mujer cuya religión es el sexo), Nicky (un vividor), Trekky (un adicto a la pornografía vía Internet), Brian (un pollerudo oprimido) y Gary Coleman (un portero chismoso que se ríe de las desgracias ajenas).
Para Mariano Chiesa, quien interpreta a Princeton y a Rod, además de ser uno de los encargados de traer la pieza al país, Avenida Q significa “una nueva forma de hacer musicales sin la necesidad de tener cincuenta bailarines en escena. Una obra que no es un espectáculo para chicos, algo que durante varios años imposibilitó que la trajeran al país, porque muchos pensaban que la gente se iba a confundir. Pero si vos dejás clara la temática, no tiene por qué generar confusión”.
Sin antecedentes previos en el teatro, ya que en los ’90, en Canal 13, Kanal K hacía sólo humor político a través de títeres, los organizadores buscan instalar el producto que en el exterior tiene fanáticos como David Bowie, Tom Hanks, Glenn Close, George Lukas y Bill Clinton. Lo hacen desde el llano y como muestra de ello los actores, junto a las marionetas, salieron a la calle para presenciar el primer casamiento gay y participar de un piquete. “La idea es introducir a los muñecos en cualquier ámbito. Y hasta hubo un partido político que nos ofreció incluir a las marionetas para hacer chistes políticos. Una locura. Obviamente dijimos que no, porque queríamos manejarnos con la mayor de las libertades”, cuenta Chiesa, quien compuso la voz de las famosas cucarachas de Caiga quien Caiga, los mosquitos de Raid, y la de Barney, el dinosaurio, un personaje con el que asegura “no poder ganarme ninguna mina”.
Durante el show, las canciones ganan un papel preponderante. “Qué mierda ser yo”, “Sin porno no hay Internet”, “Si fueras gay” y “Todo el mundo es un poquito racista” son algunas de las interpretaciones que realizan los actores, quienes en el espectáculo se muestran de cuerpo entero, detrás de los títeres, y realizan una técnica espejo por la cual sus movimientos son interpretados de la misma manera por los muñecos. “Lo gracioso –asegura Chiesa– es ver la impunidad que tienen los muñecos para decir algo que, como siempre pasa, los adultos no nos animamos a decir.”
Una obra de títeres que no es para menores de edad. Un logro que se puede disfrutar en pleno centro porteño.
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