Julieta Zylberberg

“Cannes es un mundo medio ridículo”

02.09.2010 | 17.51 Comentar   |   FacebookTwitter

Perturbadora. Zylberberg es María Teresa, la preceptora de La mirada invisible.
Entrevistas /  Hace teatro con Norma Aleandro y protagoniza La mirada invisible. Es la actriz joven más elogiada por la crítica. En quién se inspiró para construir su personaje. El recuerdo de su profesora “medio nazi”.
Por Tomás Eliaschev

No pareciera que la muchacha flaca y discreta que llega puntual a la nota sea la misma que actúa en el teatro con Norma Aleandro o aquella que trabajara con Pablo Rago en la televisión durante el año pasado. Es la chica que protagoniza una de las más elogiadas películas argentinas del momento. Y caminó por las alfombras rojas del Festival de Cannes: Julieta Zylberberg es el nombre detrás de la sutil figura cambiante, tan prolífica como versátil. De la comedia absurda, al drama profundo: la carrera de esta reveladora actriz muestra una polivalencia que cubre un rango amplísimo de personajes y de registros. Sus ojos huidizos son los de La mirada invisible, en donde hace el papel de María Teresa, una preceptora del Nacional Buenos Aires de finales de la dictadura. Ella nació con el restablecimiento de la democracia, un año después del ’82, momento en el que está situada la historia. Sus palabras y silencios, pero sobre todo su forma de observar, realzan la atmósfera densa y enclaustrada que se palpa en la película de Diego Lerman, basada en la novela Ciencias Morales, de Martín Kohan. La crítica afirmó que el film era atrapante y profundo, pero coincidió en destacar el trabajo de la actriz.

El 2009 de Zylberberg fue intenso: actuó (y hasta septiembre de este año lo sigue haciendo) en la obra Agosto, fue Clodine en Enséñame a vivir. Y como si fuera poco, protagonizó la película que acaba de estrenarse y en la que se luce, sobre todo en la relación que genera con su jefe en la ficción, el perverso Biasutto, interpretado por Osmar Núñez.

–¿Recordó alguna preceptora que tuvo para interpretar su personaje?

–Fui al Pellegrini pero en otra época, claramente. Mis preceptores nada tenían que ver con el ámbito que se respiraba en el Buenos Aires del ’82. Sí recuerdo una profesora de inglés que era un poco nazi. Por lo menos era antisemita, siempre nos tomaba lección a los judíos. Pero no podía ejercer su autoridad, porque no le dábamos bola.

–¿Cómo es María Teresa?

–Introvertida, silenciosa y obediente. Bastante extrema. Empieza a perseguir a unos alumnos porque piensa que fuman en el baño de varones. Quiere llevarlos ante la autoridad. En esta misión que se propone, se produce un desvío. Empieza a encontrar un placer inesperado en espiar a los chicos. Tuve que expresar todas las contradicciones y el torbellino emocional a través de pequeñas miradas, de pequeños cambios.

–¿Cómo explicaría el vínculo que tiene con el jefe de los preceptores?

–Ella entra al colegio como una extranjera, como una observadora, con ingenuidad ante lo que estaba sucediendo, sin prejuicio ante Biasutto. Se enamora de él hasta que finalmente se desencanta en ese presente que transcurre. No va con preconceptos. Vive en carne propia cómo Biasutto se muestra como demonio. Está en una búsqueda. Es muy ambigua, de maneras muy opuestas a la vez. Extremadamente lógica y obsesiva. Y a la vez es loca. La autoexigencia para hacer bien las cosas justifica su locura de meterse en los baños a espiar. Es muy rígida sobre los alumnos y es muy frágil también. Está en estado de búsqueda. También busca el amor. Se enamora de todos los hombres que se le cruzan, menos del que la corteja. Es una solitaria, no tiene amigas, es poco sociable. Se enamora de un alumno, pero como una cosa de instinto. Busca en Biasutto un padre, una protección. Está en busca de un camino y él se lo ofrece, le muestra un mundo organizado.

–En la película hay una escena de mucha violencia. ¿Fue difícil hacerla?

–Sí, fue redifícil hacer esa escena. Más que nada, por la cantidad de carga emocional, por todo lo previo que se va gestando. Fue muy importante lo que charlamos mucho tiempo antes con Diego y Osmar. Era necesario estar en comunión los tres y todo el equipo. Lo filmamos una vez y salió espectacular. ¡Pero estaba rota la cámara! Tuvimos que filmarlo de vuelta.

–¿Cómo fue su experiencia al estrenar en el Festival de Cannes?

–Espectacular, muy intenso. Fue la primera vez que la vimos con público. Fue emocionante, estaban todos muy impactados. Hubo una empatía total. Se acercó a hablarnos mucha gente. Estaban muy copados con la película. Es otro mundo, medio ridículo. La experiencia de estar ahí estuvo buena.

–¿Por qué dice “medio ridículo”?

–Es impresionante. Es el mercado más grande de cine. Hay mucha plata, yates, y descapotables. Las minas van de largo por la calle con sus perros. Es un absurdo total. Parece todo una puesta en escena. Es el mercado donde quieren ir todos. Se mueve todo: lo bueno y lo malo. Es un delirio. Igual, estuvo bueno porque fuimos con la película y le fue bien.
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