Mario Oporto, ministro de Educación, y Fernando Tauber, presidente de la UNLP, en la inauguración La ciudad de La Plata fue la sede de los tres congresos organizados por FUNAPLA, Frente Universitario Nacional Popular y Latinoamericano, durante los últimos días. En este marco se llevaron a cabo el I Congreso del Bicentenario Nacional Popular Latinoamericano, el VII Congreso de la Reforma Universitaria Latinoamericana "Latinoamérica Educa" y el I Foro Latinoamericano "¿Extensión o articulación? La construcción social del conocimiento estratégico". La convocatoria, que incluyó a estudiantes de otros países como Ecuador, Paraguay y Brasil, logró la participación de unos tres mil jóvenes.
El cierre del Congreso del Bicentenario Nacional Popular Latinoamericano tuvo lugar en el Colegio Nacional. La cantidad de sillas blancas no alcanzó para todos los jóvenes que asistieron al congreso, pero bajo el lema "nacional y popular", muchos se sentaron en el suelo mientras cantaban sus consignas militantes.
Si bien la mayoría del público eran estudiantes, había también familias con bebés que permanecían colgados de una mochila delantera mientras los discursos se daban en un escenario al aire libre. Algunos tomaban mate, otros hacía cola para acceder a la máquina de café que estaba a la izquierda del hall central de la institución mientras contaban las pocas monedas que quedaban y que deberían ingresar por la ranura plateada.
En el pasillo izquierdo del colegio, se encontraban los disertantes, en su mayoría adultos. Era fácil detectarlos por su pelo canoso o las arrugas en derredor de los ojos. Hablaban entre ellos de una manera tan apasionada como los mismos estudiantes que se dispersaban en el patio derecho en donde se dio el cierre del congreso.
Fue el Licenciado en Sociología (UNLP) y profesor de la Facultad de Bellas Artes y Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, Gabriel Merino, quien estuvo a cargo de la mediación de los foros y también tuvo que suplir la ausencia de algunos disertantes. La consigna de Merino fue "la política como herramienta de transformación" en el marco del debate sobre el nuevo enfoque nacional y popular que el país tomó en estos últimos años. Los foros del último día se distinguieron por no encarar un problemática exclusivamente universitaria, sino por abordar la cuestión nacional y alentar al gobierno en su proyecto estatizador.
El primer foro en presentarse en el escenario fue el destinado a analizar la Producción Agroalimentaria Nacional Latinoamericana cuyos ejes fundamentales giraron en torno a la "agricultura con agricultores o avance de la sojización financiera" y "soberanía alimentaria o mercado agroexportador de materias primas". Los aplausos se intensificaron cuando desde el escenario se escuchó "El tema del campo, no era retenciones o no retenciones. Era una cuestión entre estatizar o privatizar". Además expresaron la necesidad de garantizar la producción de insumos en el sistema agropecuario para terminar con el monopolio.
Antes de que Roberto Baradel comience su discurso, los organizadores del evento, que estaban formados como una guardia pretoriana todos identificados con la remera blanca del congreso, se tuvieron que acercar a las filas y disponer de más sillas para el público.
Ya era de noche cuando el Secretario General de Suteba y candidato a encabezar la lista 10 de la CTA en la provincia se dispuso a avivar las almas militantes que estaban en el patio cubriéndose con camperas por el frío intenso en la ciudad. De los tres días del congreso este último había sido el único soleado pese a la lluvia de la mañana. De todas maneras los jóvenes estaban ansiosos por juntarse nuevamente en la Facultad de Humanidades y la de Psicología, sede de los foros anteriores, para realizar una peña que diera fin al encuentro.
Baradel habló de la construcción de una fuerza que sea capaz de dar batalla para profundizar las políticas nacionales de estatización, de juicio a los genocidas y la esperada implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, motivo de lucha de los últimos 50 años. Con la mano en alto dijo: "Pueblo y gobierno juntos han puesto un parate al imperialismo yankee, le han dicho que podemos ser autónomos y que tenemos soberanía".
Ya los mates se habían terminado y a algunos jóvenes se los notaba cansados. Es que en los tres últimos días habían participado desde las 9 de la mañana hasta la noche de diversas actividades referidas a la discusión política sobre cuál era la mejor manera de organizar a la sociedad en su conjunto y a la universidad como foco de formación latinoamericano.
El tercer disertante en el congreso fue el Foro de Educación Nacional Latinoamericana en donde se plantearon las temáticas referidas a la educación como derecho social y el financiamiento educativo. Suteba, que representaba al conjunto de participantes del foro, expresó su alegría en cuanto al congreso como espacio de reunión de distintas generaciones y declaró a la educación como "derecho inalienable de los pueblos".
Merino presentó entonces a Ángel Cadelli, una de las palabras más esperadas en toda la tarde. El metro noventa de Cadelli, dirigente de Astilleros Río Santiago, era imponente; el representante de empresas recuperadas de la Corriente política 17 de Agosto parecía un enano en comparación con su colega.
Ángel estaba conmovido por regresar a su colegio después de 40 años de haber egresado y encontrar en las paredes a los hermanos Bonafini en la lista de desaparecidos. "No hay posibilidad de eliminar la desocupación en Argentina sino se lo construye como un país industrial", dijo rotundamente. Terminó su discurso citándolo al Che Guevara: "La síntesis que explica si un país es libre o dependiente es el comercio exterior. Si el comercio exterior determina las políticas nacionales, es un país dependiente; si les políticas nacionales determinan el comercio exterior es un país libre. No hay posibilidad de una liberación nacional sin el dominio de un comercio exterior".
Otros discursos adornaron la noche además de las banderas colgadas del balcón del primer piso, entre ellas la de color azul del Movimiento Evita La Plata.
Entre los invitados que no pudieron asistir estaba Hebe de Bonafini que mandó su adhesión y se disculpó por su ausencia. De todas formas algunos jóvenes con banderas de Madres de Plaza de Mayo presenciaron desde el primer piso.
Los últimos tres discursos fueron los de Rubén Dri, del Movimiento Patria Grande, Emilio Pérsico del Movimiento Evita, y cerró por último Walter Formento, Licenciado en Sociología (UBA), Presidente del Centro de Investigación en Política y Economía (CIEPE), Profesor de la UNLP y UNLaPam y Coordinador Nacional del ENPL (Encuentro Nacional Popular Latinoamericano). Fue el punto final para tres días de reivindicación de la militancia.