Siempre es hoy

Espectáculos /  Vale repetir, porque hoy es El Día de la Marmota. Un artículo del suplemento Ideas para uno de los films más originales de la historia. ¿No la vieron aún? TCM la emite non stop durante todo este largo 2 de febrero.
02.02.2012 | 14.43 Comentar   |   FacebookTwitter
“¿Así que eso es lo que haces con la eternidad?” pregunta con su tierna sonrisa la adorable Rita (Andie Mc Dowell) mientras Phill Connors mientra expone su pericia en un tonto pero arduo juego con cartas. Phill (Bill Murray) es una suerte de dios. O al menos eso llega a creer en cierto momento-alimentado por su natural soberbia- y al fin ¿quién de nosotros no se cree un poco una deidad?
El hosco y arrogante periodista de una estación televisiva estatal asiste por tercer año consecutivo al pintoresco Día de la Marmota, celebración en la que cada 2 de Febrero una simpática mascota pronostica-a través de un cálculo con su sombra- frente al pueblo de Punxsutawney las semanas que restan para el crudo invierno boreal. Poca gracia le hace a Phil (algo en lo que el nivel expresivo de Murray es insuperable: el hastío), ni siquiera el hecho de ir acompañado-junto al torpe chofer del móvil- por la nueva y bella productora. Un pueblito perdido, rutinario y aburrido es poca cosa para este cronista que de grandes ambiciones. El implacable radiodespertador con Sonny y Cher despabilando el día a las 6 parece un castigo…sobre todo cuando se repetirá al día siguiente. Pero la feroz condena es que ese día siempre sea hoy. Y Phil despierta cada mañana en el mismo día, a la misma hora y en el mismo pueblo.
Todo acontece con naturalidad, excepto para sus ojos, que verán repetirse rutinas, palabras y movimientos recurrentemente. Al dormir y volver a amanecer, todo volverá a suceder reproducidamente sin que pueda Phil alterar algo. Nadie recuerda lo hecho ayer (hoy) y de ese modo Phil deviene en superhombre: sin pasado(próximo) ni futuro (posible). Casi un dios.
He aquí entonces el poder alegórico de este filme dirigido por Harold Ramis que con el paso del tiempo-paradójicamente- dejó de ser considerada una ingeniosa comedia para entenderse como un verdadero clásico.
Al igual que ocurre en la tragedia, tras un estado previo de imprudencia y arrogancia-tal el perfil del protagonista- se alcanza lo que los griegos llamarían hybris(desmesura) .Pues la primera etapa del proceso es desesperación y estupor. Connors no entiende como puede estar sucediendo eso. “¿Por qué?”, suele reaccionarse. Esto lo lleva a cometer actos descabellados y tras suicidarse, ser asesinado y robar varias veces sin sufrir consecuencias ni marcas al día siguiente (recurrente, perdón), ingresa en una etapa de impune glorificación y beneficio. Cual héroe trágico, desoye las adevertencias. Se sabe especial y quiere aprovecharlo. Entonces comienza a utilizar toda información que el mundo –o el pueblito-le proveen para sus propios fines. Y uno es enamorar a Rita. Cada día irá recopilando información para ir delineando un perfil ideal de hombre. Pero si no es bueno que el hombre esté sólo, para Dios es inevitable. Y por alguna razón-a pesar de aprender poesía francesa y responder a cada inquietud y gusto de ella-algo no funcionará. Sin embargo, Connors cuenta con una ventaja en relación al esquema trágico: no estar sumiso al tiempo.¡Cada día es un hombre nuevo, hermano! Por eso la historia invierte la dirección y adapta el esquema de la comedia, allí donde todo puede mejorar y anhelar perdices .
“¿Para qué?”. Tras la resignación, ingresará en un estadio de purga y aprendizaje: si un gran poder implica una gran responsabilidad, Phil sabe como enfrentar la eternidad. Además de nutrirse con nuevos conocimientos y reparar asignaturas pendientes (como aprender piano o esculpir en hielo), se dispone a lograr que ese día que le tocó vivir sea el mejor para él pero ante todo, para todos. Y así ayuda señoras, y cura alcaldes, y salva a mendigos. “A veces la gente muere” dirá una enfermera. “No…no este día.” Phil se aprovecha la el poder de su divinidad para mejorar su sentido de humanidad. Es así que llega finalmente a la instancia de redención.
Porque en verdad, más que tragedia o comedia, El Día de la Marmota responde al género que suprimió ambas y acompañó la concepción dialética de Hegel: la novela de formación, término acuñado por los alemanes influidos quizá por su genio y emblema de la misma que fue Goethe. En la novela de formación, en la cual el su tema es el desarrollo de la vida un individuo y su autorrealización. Esta muestra como la inexperiencia hace que el protagonista cometa errores , aprenda de ellos, los corrija y de ese modo atravesando etapas llegue a conocerse a sí mismo.Tesis, antítesis y síntesis. El protagonista comprende retrospectivamente la historia de sus errores como un proceso necesario, que lo conduce a la formación. Por eso la estructura de este tipo de novela es circular.
¡Vaya, Phil! Literatura clásica, dramaturgia griega, filosofía moderna, existencialismo y religión. O sencillamente, cine del mejor. Porque contiene cantidades iguales de emoción, acción, comedia y reflexión sin perder el hilo fundamental de entretener.
Por cierto, lo que pueda ocurrir lo la dulce Rita, lo sabrán al atravesar ese largo 2 de febrero, tan extenso como cada día que nos toca. “El largo día de vivir” cantaba Miguel Abuelo. “¡La hemos vuelto a hallar! ¿Qué? La Eternidad” escribió Rimbaud. Es que al igual que comprueba Phil, todo el tiempo está delante de nosotros. Sin ser eso que llaman Dios, pero siéndolo todos un poco, ¿quién refutaría nuestra finita y fructuosa eternidad? ¿Qué podemos hacer con ella, con nuestro propio y largo día? De todo. Y en medio de ello, no está mal usar un par de horitas para ver-otra vez- El Día de la Marmota.

R.G.M.
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