Una multitud festejó el carnaval en Plaza Moreno (Fotos: Luis Ferraris)
Sebastián Arias
sebastianarias85@yahoo.com.ar
La Plata tiene un Carnaval que enamora. Y no es para menos. Pese al día algo fresco y la constante amenaza de lluvia, miles de platenses salieron a la calle a disfrutar de la música, la espuma y el baile. Por la Estación Provincial Meridiano V pasaron unas 15 personas. La cita más multitudinaria fue en Plaza Moreno, donde unas 40.000 personas fueron testigos de la quema del momo.
Durante la tarde, el escenario callejero de 17 y 71 fue una montaña de espuma, disfraces de todas las épocas y alegría, donde se treparon grandes y chicos y todos se movieron al ritmo de las percusiones de “Para Hunda”, que animó el festejo hasta la noche.
“A diez pesitos la espuma. Compren, compren que ya se anotan”, agitaba Martín, un vendedor que le puso onda a la fiesta popular en la añeja estación. A pocos metros, la escenografía cambiaba por completo: el tranquilo barrio se inundó de agua; la alegría no se pudo esconder en ningún rostro. Y ni el frío pudo apagar el calor de la gente. Corrió la cerveza, el vino y el aroma a muzza (chica, a 10 pesos) que llegó hasta el cordón de la vereda.
“Nos invitaron a través de Facebook. Nos dijeron que teníamos que venir y la verdad que valió la pena: esto es una fiesta para disfrutar en familia”, le dijo a Diagonales.com Ariel, un vecino de City Bell, quien hablaba mientras intentaba esquivar la espuma de los spray.
“Vale todo. Si se termina la espuma, te atacan con agua”, relató Francisco, un pibe del barrio. El Carnaval dio para todo. Capocha, un hombre de 40 años, dueño de un bar de la zona, gastó 300 pesos en un disfraz que representa a un obispo. “La idea era divertirnos. Y mal no la estamos pasando. Divertirse y ponerse un disfraz fue la consigna de los que somos del barrio. Éste (por el disfraz) me pareció original y lo mandé a coser”, le explicó a Diagonales.com Capocha. “Creo que entre ayer y hoy ya pasaron 15.000 mil personas por el Meridiano”, contó.
Aunque ya se festejaba desde temprano, Plaza Moreno fue el sitio en el que se concentró la mayor cantidad de gente, atraída por la música, el concurso de baile y la quema del momo.
Hubo ronda de juegos, música en vivo y parejas que fueron invitadas a bailar, quienes eran iluminadas de acuerdo al aplauso de la gente. El bailongo fue, además, concurso. Y una pareja de jubilados que bailaron temas de Soledad y los Stone se alzaron con el premio mayor de 500 pesos.
Luego llegó el momento de la quema del momo, que medía seis metros de alto y fue emplazado sobre el cordón de calle 12 por su constructor, Martín Falloca.