Duhalde asiste al velatorio en el Congreso Un día después de oficializar la alianza Solá-Macri-De Narváez, el ex presidente Eduardo Duhalde negó ser el ideólogo del acuerdo electoral a pesar de que el martes, durante el encuentro del polo opositor, varios dirigentes duhaldistas se acercaron al lugar.
De todas maneras Duhalde insistió y dijo: “Haber pensado no significa exactamente haber sido el ideólogo. Pensar no es estar detrás. Yo ya estoy grande. En mi tiempo elegí, pero ya no lo hago más”.
Si bien el ex presidente asegura no haber formado parte de este armado, previo al lanzamiento oficial admitió que mantuvo reuniones con los diputados del peronismo disidente Felipe Solá y Francisco de Narváez, y señaló que “siempre” defendió la figura del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.
“Siempre me opuse a las críticas injustas que recibía Macri, sin conocer a Macri y sin ser amigo de su padre, pero eso no quiere decir que sea el responsable de sus proyectos”, sostuvo Duhalde.
En tanto, el ex presidente aseguró que se “alegra” cuando dirigentes políticos de distintos espacios se juntan, y señaló como “indispensable” que este año se formen dos estructuras políticas “capaces de discutir ideas”.
“Me alegro cuando hay dirigentes que empiezan a unirse, no solamente en el justicialismo que no está de acuerdo con el Gobierno que hace Kirchner, sino también en el radicalismo”, aseguró.
Y como ejemplo recordó cuando el presidente del socialismo, Rubén Giustiniani, se sumó a los radicales. “Estos acuerdos son siempre positivos”, resaltó.
Según Duhalde, “cuando pasó lo que pasó en el 2001, una de las consecuencias fue prácticamente la explosión e implosión de los partidos. Recién ahora se empieza a visualizar como que se empiezan a juntar los pedazos que se separaron”, explicó.
Respecto de su posición actual, sostuvo que “lo que tengo que hacer es tratar de ser útil para que se logre lo que la gente quiere”.
Duhalde aprovechó el nuevo acuerdo para criticar una vez más al kirchnerismo, que según dijo “tiende a desaparecer”.
“Lo único que queda en pie es el justicialismo, que sigue teniendo mucha fuerza como idea”, consideró.
LOS TRAPITOS AL SOL. Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco de Narváez buscaron ayer defender de las críticas el acuerdo electoral que sellaron para enfrentar al kirchnerismo en las legislativas de octubre, aunque no ocultaron las diferencias que mantienen para la elección de los candidatos.
Sin embargo, los roces ya se hacen notar: Solá consideró que “las internas abiertas no son prácticas ni posibles” y rechazó así la idea de De Narváez de utilizar ese método para definir quién de los dos debería encabezar la lista de candidatos a diputados del nuevo polo opositor.
“Si hacemos internas abiertas, le estaríamos dando la oportunidad de votar a todos los que tenemos en contra, porque cualquiera está habilitado para votar”, explicó Solá.
Los desacuerdos entre los justicialistas disidentes en torno de un llamado a elecciones para definir la cabeza de lista perduran, aunque en el encuentro que mantuvieron en el centro porteño acordaron evitar el conflicto.
En este sentido, De Narváez evitó referirse a cómo se decidirá la conformación de la boleta con Solá aunque mantiene su postura de impulsar una consulta popular.
“Sobre las candidaturas decidimos directamente no hablar, lo haremos más adelante y encontraremos la manera de resolver el orden de las listas”, confirmó el legislador nacional.
El empresario insistió en que “una consulta abierta es la mejor manera” de dirimir el pleito aunque aclaró que “más adelante” se pondrán de acuerdo “en la mejor metodología”.
De Narváez también buscó darle trascendencia nacional al flamante frente: “Nos reunimos para construir un espacio; no para ganar una elección, sino para gobernar bien la Argentina”, aseguró.
Por otro lado, Felipe Solá salió al cruce de las críticas que le dedicó el kirchnerismo por su alejamiento, y desafió a los que plantearon que tiene que “renunciar” a que “se presenten a elecciones, a ver si pueden retener su banca”.
“Fui el primer candidato en el 2007, tengo mis votos en la provincia y no se los debo a nadie, ni a Néstor Kirchner ni a Cristina Fernández ni a nadie. En todo caso, los que tienen deudas conmigo son ellos, pero no me las pienso cobrar”, manifestó.
En este contexto, Solá opinó que “la disidencia es algo permitido en el peronismo, pero no en el kirchnerismo”, y reiteró sus intenciones de pelear por las presidenciales del 2011.
“Quiero ser presidente, pero no voy a transformarme en algo que no soy para serlo”, aseguró Solá.