Sociedad
Veintitres
El fútbol para todos y el cambio en las costumbres domésticas

¡Ya no me das pelota!


Imagen: Veintitres
05-11-2009 /  Con partidos de lunes a viernes, repeticiones y programas relacionados, la número cinco domina el escenario familiar. Los hombres disfrutan y las mujeres sufren. La otra mirada en la pluma de Rodolfo Braceli.
Por Raquel Roberti

Sábado, 14 horas. En las cajas del supermercado hay largas filas para pagar. Una pareja discute, uno a cada lado del changuito, hasta el tope con las compras del mes. “Te dije, yo sabía que iba a pasar esto”, dice él, entrecejo fruncido. “¡Bueno, che, una vez que te pido que me acompañes!”, responde ella, cara de siempre lo mismo. En el súper hay mayoría de mujeres solas, y la última frase lo explica: “Sí, justo hoy, me estoy perdiendo el partido”.

Partido al medio está el mundo el sábado a las 18. En los bares que abundan en Acoyte y Rivadavia, siempre colmados de parejas, ahora hay mesas de mujeres y los hombres, quién sabe. Ahora es desde que se sancionó la Ley de Medios Audiovisuales que consagró el fútbol para todos. “Parece que fue hace un siglo, pero no, hace poco más de un mes. En ese momento, hace 120 partidos, celebré la libertad de los goles, me parecía bien que la gente disfrutara de los partidos sin necesidad de cable o consumición obligatoria en un bar. Desde entonces, pasaron 1.080 minutos de fútbol ininterrumpido, sin contar el tiempo de descuento”, señala Liliana Escliar, escritora y coguionista de Mujeres asesinas, con precisión suiza que obliga a buscar datos. Entre el 23 de octubre y el 6 de noviembre, sólo hubo cuatro días sin televisación de partidos. “Las mujeres sabemos más de fútbol, y nos gusta menos –agrega Escliar–. Hay un momento en la semana, ese instante que va entre el lunes a las cuatro de la tarde al domingo a las diez de la noche, en que lo odiamos. Odiamos que el ánimo de nuestra pareja dependa de la gambeta de Riquelme o de la cabeza de Palermo. Podemos ver un partido, pero cuando creemos que ya termina, viene otro. Y no acaba. Nunca se acaba.”

Acaba por cansar el televisor siempre encendido. Desde que el fútbol llegó a Canal 7, la televisión pública logró un rating inesperado: está tercero en la lista de canales más vistos, detrás de Telefé; los domingos sólo pierde con Susana Giménez, y tuvo momentos de gloria como el del domingo 25 de octubre, con 30.6 puntos para el clásico River-Boca. “Es agotador –se queja Paula Chávez, pareja del polista Facundo Pieres–. Porque él mira polo, fútbol, golf, las carreras de autos y si hay un campeonato de ping pong, también. Es imposible, lo peor es que pasan repeticiones y repeticiones, y después el resumen y el resumen del resumen, nos pasamos todo el día viendo deportes, pero bueno, es lo que hay.”

Hay equipo, dicen los hombres cuando son más de cinco dispuestos a jugar un picadito. La frase podría pasar a bocas femeninas en el hall de los cines los sábados a las 20, hora del cuarto partido del día. “Ya vine sola el fin de semana pasado –confiesa Clara Martínez, marido y tres hijos de 24, 22 y 18 años–; en casa son imposibles, en cuanto digo ‘uhh’ por una jugada de riesgo, me dicen ‘andate’. A veces me da pena que pongan tanta energía en algo tan trivial.” Son millones los que lo hacen, lo demuestra que lo más visto de 2009 fue el partido Argentina-Uruguay del 14 de octubre por las eliminatorias para el Mundial, con 43.9 puntos de rating. Una cifra que no varía porque las mujeres se queden en casa, como Graciela Cornejo (31 años, marido sin hijos): “Antes íbamos al cine todos los sábados, ahora él se queda en el dormitorio mirando los partidos. Me está cansando un poco el tema, porque me tengo que conformar con alguna peli que den en cable”.

Cable era el de antes, ahora es un paliativo pequeño y pobre: la oferta de superestrenos de películas que ya cumplieron los 15 no desvela a nadie. Será por eso que la escritora Ana María Shua lamenta “que la programación que tenía Canal 7 durante los fines de semana haya desaparecido de la grilla. Es una falta que quienes no miran partidos notan mucho”. En el mismo sentido opina la humorista Eugenia Guerty, quien como vive sola asegura que “nadie me toca el control remoto. De chica era muy futbolera y los partidos por televisión eran un acontecimiento, por eso me parece bien que hoy se puedan ver en todos los hogares, pero lamento que Canal 7 haya sacado programaciones logradas, como el ciclo para chicos Permitido estacionar”. La modelo Jazmín de Grazia también vive sola, pero sabe lo que significa la dupla fútbol-tele cuando se está en pareja: “Me iba al living a leer un libro, prefería que estuviera contento y no con mala cara. Te podés poner y hacer cualquier cosa, pero contra el fútbol no hay competencia”.

Competencia que el sexólogo Adrián Sapetti –quien acaba de lanzar con Ediciones B Confesiones íntimas. Historias reales de sexo y pasión– califica como imposible “aun cuando el hombre no sea fanático. Es una pasión arcaica, quizá la primera actividad que realizó con el padre. Es una de las cuestiones por las que se quejan las mujeres en mi consulta. A los hombres les digo que recuperen el diálogo, que lean algún libro, que escuchen música, que el fútbol no es todo, pero es una adicción y en este caso, doble, al fútbol y a la tele, es difícil de recuperar”. A punto tal, que en tren de confesiones y entre risas, admitió que en un congreso de psiquiatría en Brasil se juntaron en un habitación del hotel a mirar un partido por Internet. De todas maneras, admite que cuatro partidos seguidos es una locura.

Locura es la que imagina el psiquiatra y autor de 13 consejos para fracasar en pareja, Jorge Moreno, en un escenario de crisis. “Al principio eran un par de horas los domingos por la noche y a veces, durante la semana, algún partido europeo. Había tiempo para estar juntos. Hasta que les cayó encima una catarata de partidos televisados y él empezó a ver dos partidos a la vez en los dos televisores de la casa. Según los tonos del relator, corría del living al dormitorio y viceversa. Las discusiones empezaron cuando ella no sabía decirle quién había hecho el gol o, peor aún, cuando ni siquiera había prendido el televisor. La pareja estaba quedando al costado de la cancha. Las relaciones sexuales se ajustaban a los quince minutos del entretiempo. Hasta que ella le dijo que quería el pase libre porque le habían propuesto una cancha de dos plazas king size en un dos ambientes sin televisor. El fútbol, que enardece multitudes, apagó a la pareja, una pasión de a dos.”

De a dos deberían vivirse los domingos, último o primer día de la semana, según cómo se mire el calendario. Para Claudia Domínguez, “es un día feliz o triste según los resultados del fútbol. ‘¿Hacemos un asado?’, le pregunto a mi marido. ‘Y... si gana San Lorenzo...’, me contesta. En la semana ve todo lo que puede haciendo zapping, hasta que digo basta, pero entonces me pregunta qué quiero ver y no sé qué decirle”. San Lorenzo es el quinto equipo en el ranking de convocatoria que elaboró Canal 7, con 10.4 puntos de rating. El club más visto es Boca, con un promedio 18.3 puntos, seguido por River con 16.5, Independiente con 12.2, Racing con 10.8. Son los cinco equipos considerados “grandes” del torneo local, aunque a veces los resultados no lo demuestren. Para Gladys Medina, que vive en el campo en Córdoba, sin electricidad, también cambiaron los domingos: “Mi marido siempre fue un fanático, antes se iba en bicicleta hasta el pueblo más cercano para ver el partido de la fecha. Ahora se queda en casa y los mira a todos en la tele blanco y negro, que cargamos con una batería de auto. Lo malo es que ni yo ni mi nieta podemos cambiar de canal”.

Canal Magazine es uno de los que incorporó mujeres a la conducción de programas deportivos, entre ellas Karen Reichardt (Fanáticas) que hace honor al nombre de su ciclo: “Mis hijos y yo vemos fútbol todo el día, partidos hasta del extranjero. Me permite seguir la fecha del campeonato y no tengo que esperar a las doce de la noche para ver los goles y las jugadas polémicas. Y disfrutamos de ver un partido detrás del otro”. Para quienes no lo logran a pesar de los esfuerzos, la también conductora Cecilia “Chechu” Bonelli se ofrece a “contagiarlas, les hago entender un poco de fútbol para que lo vean con su pareja. A mí me encanta y les inculcaba esa pasión a mis novios”.

El fútbol para todos cambió la programación familiar: las actividades por separado que antes se daban los domingos por la tarde, ahora se extendieron a lo que podría considerarse un “fin de semana largo”. Los partidos comienzan los viernes (a las 19 y las 21), continúan los sábados (a las 14, 16, 18 y 20) con los mismos horarios de los domingos, y desde la semana próxima, también los lunes a las 19 y 21. Esos dos partidos reemplazarán a los que se juegan a las 14 por la proximidad del calor veraniego. La grilla está ajustada, y encima, ni siquiera se puede proponer un museo como alternativa cultural: en el de la ciudad, de lunes a domingos de 11 a 19 y hasta fines de enero, está la muestra “La cancha, una emoción. El fútbol y los porteños en el recuerdo”. Camisetas viejas, pelotas de cuero, figuritas de los ’20, tapitas de gaseosas con jugadores... como si la actualidad no alcanzara. Pero eso no es todo. Para mediados de mes, Telefé anuncia una nueva comedia de tono policial, Botineras, que según dicen recreará la “cocina” del fútbol, la noche y las chicas que se acercan a las canchas para involucrarse con los jugadores.

Domingo, 23 horas. Sólo una pregunta queda flotando en el aire. Hubo en los últimos años una “era de acuario” y un “hombre de la nueva era”. ¿Habrá llegado la era de la número cinco?

Informe: Lucas Cremades

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