Encuentro Lula-Ahmadinehaj
Una visita peligrosa
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Fuerte rechazo de la comunidad judía latinoamericana por la reunión entre el presidente de Brasil y el de Irán.
Era una foto impensada. Cuando Israel, Estados Unidos y la comunidad judía latinoamericana advierten sobre la penetración iraní en Sudamérica –especialmente a partir del líder venezolano Hugo Chávez–, el encuentro entre el presidente de Brasil, Lula Da Silva, y su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, abrió un frente de tormenta inesperado en la región.
El líder iraní llegará de visita a Brasil entre el 23 y 26 de este mes –la gira iba a ser en mayo pasado, pero se fue postergando–, pocos días después de la partida del presidente de Israel, Shimon Peres, quien tendrá varios encuentros oficiales tanto en Brasil como en la Argentina. También se producirá antes la visita del líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, quien tiene el objetivo de incluir a Brasil en las negociaciones de paz en Medio Oriente. Este pedido le viene como anillo al dedo al gobierno brasileño y a sus aspiraciones de convertirse en una nueva potencia emergente en el tablero mundial. Hay que recordar que Lula participó como observador en la Cumbre de Annapolis en 2007 para intentar relanzar el diálogo entre los israelíes y la ANP.
Pero lo que preocupa y llama la atención a la comunidad internacional no son las aspiraciones diplomáticas brasileñas sino el encuentro Lula-Ahmadinejad, por las implicancias que esa foto puede tener en la estrategia de Irán en la región. Esta revista, meses atrás, publicó en exclusiva un revelador informe del prestigioso experto en terrorismo internacional Ely Karmon, en el que anticipaba los planes iraníes de desembarco en la región.
En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN), el embajador de Israel en Buenos Aires, Daniel Gazit, señaló que “es difícil de entender que un país como Brasil le abra sus brazos para recibir a una persona que promueve la destrucción de Israel y que niega el Holocausto. Pero más difícil de entender es que reciba al presidente de un país que está acusado de haber estado detrás de los atentados en la Argentina (la AMIA y la Embajada de Israel) y que designó como ministro a una persona que es buscada por la Justicia argentina”, en referencia al titular de la cartera de Defensa iraní, Ahmad Vahidi.
En este sentido, los Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA le enviaron una carta al presidente brasileño señalando que “nos causó una profunda sorpresa y un dolor enorme escuchar la noticia de la invitación teniendo en cuenta quién es el invitado y cuál es su postura personal y la del país que representa como promotor del odio racial y religioso y como fogonero del terrorismo asesino”.
En la carta, los familiares explican que “teniendo en cuenta la coherencia que mantuvo a través del tiempo la política exterior de Brasil, realmente nos duele observar que esta decisión haya prosperado y se haya materializado. Sabemos muy bien lo que representa una decisión soberana de un país y no queremos que lo que se menciona en esta carta sea tomado como juzgando esa soberanía, pero la amenaza que representa el terrorismo internacional va más allá de fronteras nacionales o actos de gobierno propios de cada país. Sabemos muy claramente los valores humanos que usted demostró a través de su rica historia personal antes y después de ser elegido Presidente de su país, entonces nos preguntamos: ¿cómo se va a sentir usted cuando le toque darle la mano o abrazar a este promotor del odio y la intolerancia que representa a un país que va de contramano con la búsqueda de la paz y la convivencia entre los pueblos?”.
En Brasil, en tanto, ya comenzaron a hacerse públicos los rechazos a la visita de Ahmadinejad y se anunciaron movilizaciones para el día 15 en las principales ciudades de ese país, en rechazo al presidente iraní. Las marchas son convocadas por la juventud de la comunidad judía en conjunto con distintas organizaciones de derechos humanos. La manifestación ya fue confirmada en las ciudades de San Pablo y Río de Janeiro, mientras se realizan preparativos para que los actos se repitan en Brasilia y Porto Alegre.
A esta iniciativa se agrega una exposición sobre el Holocausto que se realizará en la Cámara de Diputados de Brasil, en coincidencia con el arribo a Brasilia de Ahmadinejad el 23 de noviembre. La muestra es organizada por el diputado Marcelo Itagiba, quien declaró a la prensa brasileña que organiza esa exposición en protesta por la visita del presidente iraní.
En otros países de la región el rechazo a la visita también se hace notar. El nuevo embajador de Israel en Perú, Yoav Bar-On, confirmó la preocupación que existe en América latina por la inminente llegada del presidente de Irán. “Se trata de un presidente que nos está acostumbrando con la idea de que hay que borrar a Israel de la faz de la tierra, pone en duda la existencia del Holocausto, nombra como ministro de Defensa a un hombre buscado por la Interpol”, afirmó el diplomático a la AJN.
“Toda incursión de Irán en América latina preocupa, en primer lugar, a nuestros colegas latinoamericanos. Su objetivo está claro para muchos y están muy preocupados por esta infiltración. La visita del presidente de Irán a un país tan importante como Brasil no la interpreto como de buen augurio”, afirmó Bar-On, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias. El diplomático apuntó que la visita del mandatario islámico genera “preocupación de varias personalidades”.
“Si le dan legitimidad a un presidente con esas características no va a contribuir en nada a aportar un granito de arena en la negociación que ya es de por sí bastante complicada en nuestra zona”, indicó el diplomático en referencia a las gestiones que se realizan para frenar el programa nuclear iraní y avanzar en un proceso de paz en Medio Oriente.
Para la comunidad judía de Colombia, la visita de Ahmadinejad a Brasil beneficia al presidente venezolano Hugo Chávez. Marcos Peckel, presidente del Centro Israelita de Bogotá, afirmó a AJN que “uno de los beneficiarios de esta visita es el presidente Chávez, que hasta ahora ha tenido la mayor relación con Irán, y al ver que un presidente como Lula también lo hace, seguramente va a sentirse reivindicado. Obviamente nosotros manifestamos nuestra preocupación a cualquier visita que el mandatario iraní, que ha llamado a la destrucción del Estado de Israel y que ha negado el Holocausto, haga a los países de América latina”, afirmó el dirigente.
“No obstante, esperamos que el presidente Lula le plantee a Ahmadinejad que es imposible mantener una relación normal entre Brasil e Irán si el presidente continúa con su negación del Holocausto y sus amenazas contra Israel”, dijo el titular del Centro Israelita de Bogotá.
Por su parte, el encargado de las relaciones exteriores de la Comunidad Judía del Ecuador, Pedro Steiner, aseguró a la AJN que la presencia de Ahmadinejad en cualquier país del planeta es “una preocupación” para todos los judíos. El dirigente espera que la visita el mandatario islámico a Brasil sea manejada “con inteligencia” por el presidente Lula. Además consideró que la visita de Shimon Peres confirma que Israel tiene decidido prestarle “más atención” a la relación con Latinoamérica. En su momento, la comunidad judía de Ecuador expresó su preocupación por la apertura de la embajada de Irán en Quito, que confirmó la estrecha relación entre el gobierno de Rafael Correa y el régimen islámico.
El ex presidente del Comité Central Israelita de Uruguay, Alberto Buszkaniec, alertó que la visita del mandatario iraní representa “una amenaza” para el continente. “Irán busca toda forma de poder entrar en Latinoamérica, pero a mi parecer, Lula no es Chávez”, afirmó el dirigente comunitario. “Brasil parecía alejado del tema de Irán y ahora le abrió las puertas, personalmente me parece que no deberían haberlo hecho”, dijo el dirigente comunitario a la agencia AJN.
Como alertó un dirigente comunitario argentino: “Ahmadinejad va a estar a tan sólo 2.500 kilómetros de Buenos Aires, donde volaron la sede de la AMIA y de la Embajada de Israel”. Un dato muy fuerte, teniendo en cuenta las acusaciones que pesan sobre el régimen iraní.
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