Argentina
El efecto Sandro
Operativo: Médicos, periodistas y fans. Y Sandro recuperándose en el hospital. País /
¿La difusión de su trasplante puede perjudicar la donación de órganos? La analogía con Raphael.
Por Matías Loewy
No está tan claro en qué momento Sandro fue reconvirtiendo su imagen de ídolo a la de paciente, o combinando ambas y subsumiendo una en la otra. Pero el proceso fue tan gradual como inexorable. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o EPOC, primero lo hizo cantar en 2001 con una manguerita de oxígeno adosada al micrófono (“el micrófono McGiver”, lo llamaba); y luego espació sus presentaciones, impidió que pudiera dar más recitales, lo confinó a la semi-postración en su casa, rodeado de máscaras y tubos, y finalmente lo llevó al quirófano del Hospital Italiano de Mendoza, donde un equipo liderado por el cirujano Claudio Burgos y el clínico Sergio Perrone le trasplantó el viernes 20 un corazón y ambos pulmones. La operación se prolongó durante casi cinco horas. Y al cierre de esta edición, el martes 24, los médicos eran optimistas respecto de su evolución y hasta no descartaban que pudiera volver a los escenarios.
Es una historia conmovedora, un ejemplo de los milagros que obran los trasplantes. Sin embargo, algunos especialistas son cautos sobre el impacto que puede tener la difusión del caso de Sandro respecto a la oferta de donantes y la cantidad de procedimientos. “No podemos hacer ninguna consideración al respecto”, se ataja Rosario Wernicke, responsable de prensa del INCUCAI. “La actividad de procuración y trasplante de órganos es independiente de que alguien salga por tevé o pague una solicitada para pedirlo”.
El único antecedente internacional que podría ser comparable es el caso del famoso cantante español Raphael, quien recibió un hígado en 2003, también con mucha repercusión mediática. La analogía no resulta muy alentadora. “El efecto es difícil de predecir. Pero después del trasplante de Raphael, en España hubo una caída temporaria en los procedimientos”, señala Clemente Raimondi, presidente del CUCAIBA, el organismo bonaerense de trasplantes. Desde Madrid, Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ofrece su interpretación: “Yo no creo que estos casos sean positivos para la donación de órganos, porque en general la impresión que tiene la gente, y así lo hacen ver en intervenciones públicas o diálogos privados, es que el famoso se ha podido ver favorecido por su condición. Es como un instinto natural hacia la desconfianza, y siempre va a quedar la duda, por muy transparente que se haya sido en el proceso”, asegura.
- Newsweek: ¿Y piensa que en la Argentina, con Sandro, va a ocurrir lo mismo?
- Matesanz: Estoy seguro de que la polémica se puede plantear, aun cuando en el caso de Sandro sea tan prolongado el tiempo que se tardó en encontrar el órgano que difícilmente se pueda invocar que se le benefició respecto a otros enfermos. Además, con un transplante tan poco frecuente como el de corazón-pulmón, las posibilidades de falta de transparencia son muy limitadas.
Matesanz prefiere contrastarlo con el caso de Camilo Sesto, otro cantante español, quien también recibió un hígado, en 2001. Sesto “no hizo ninguna declaración, y no mucha gente conoce su situación”. Es cierto que Raphael se transformó en un activo promotor de los trasplantes (España tiene el récord mundial de donantes por habitante), pero “El Niño” o su médico, Enrique Moreno, cada tanto deben rechazar las insinuaciones de que pudo adelantar puestos en la lista de espera. “Raphael logró aguantar hasta su turno”, sentenció Moreno en una entrevista reciente con el diario El País.
Otros especialistas son algo más optimistas. “Es posible que el caso ayude a concientizar y produzca un pico de trasplantes”, apunta el médico y doctor en sociología Eduardo Tanús, transplantólogo renal con 40 años de experiencia, ex miembro del Comité de Bioética del INCUCAI y presidente de la Fundación Principios. “Pero hay que acompañarlo con más educación para que el efecto se sostenga”.
Graciela Errea, militante por la donación de órganos y directora de la Asociación Marplatense de Ayuda al Trasplantado (AMAT), piensa que el impacto va a depender de la conducta posterior de Sandro. “Es una persona muy querida. Puede dar un testimonio de vida”, dice. “¿La gente no puede pensar que tuvo privilegios?”, pregunta Newsweek. “Espero que no. Pero en unos meses le digo”, responde.
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