Nuevo round

Macri vs. Macri

28.01.2010 | 17.54 Comentar   |   FacebookTwitter

Enfrentados. Franco defiende a los K. Mauricio quiere llegar a la Rosada.
País /  En el clan Macri, el pater familias, Franco, se muestra oficialista mientras que su hijo, Mauricio, es un ferviente opositor.
Por T.E.

A veces, padres e hijos, más allá de lazos afectivos o comerciales, se ubican en veredas opuestas.
En el caso del clan Macri, el pater familias, Franco, se muestra oficialista mientras que su hijo, Mauricio, es un ferviente opositor. “El proyecto de país que está intentando la Presidenta es el correcto, el mismo que tiene Brasil y cualquier país moderno. Ojalá todos empujáramos por ese proyecto. Un país se hace entre todos, no lo pueden hacer grupos si tienen otros en contra”, dijo el padre del jefe de gobierno porteño a la radio La Red. Una forma, entre otras, de abrir un nuevo round en la pelea que tiene con su hijo y que obedece no sólo a convicciones políticas sino también a intereses comerciales.

Las diferencias no son nuevas: Mauricio se enemistó con su padre cuando acusó de “alcahuetes” a los directivos que lo rodean. Además, suele quejarse de los límites que su padre ha puesto a sus aspiraciones políticas al manifestar que no estaba preparado para la presidencia. Ya durante el gobierno de Néstor Kirchner, Franco había dicho que “la solución es la que nos está brindando el presidente y ojalá todos nos encolumnáramos para que fuera más rápido”. Mauricio no ocultó su incomodidad: “Él tiene una visión de la realidad que no se condice con la mía”. Al año siguiente, cuando disputaba la jefatura porteña, señaló a Franco como “kirchnerista”. “Por supuesto que no me gusta, pero bueno, lamentablemente el empresariado argentino siempre ha sido oficialista, es una realidad, nunca ha defendido un proyecto de país a largo plazo”, se quejó. Por esos días Néstor declaró que “hoy lo pueden llamar Mauricio, pero siempre es Macri”.

El verano pasado Franco dijo que los Kirchner “están haciendo cosas razonables para un proyecto de desarrollo del país, cosa que no veía desde hace años”, y para terminar de generar consternación –tanto entre macristas como entre oficialistas progresistas– señaló: “No creo que el proyecto de país agroindustrial en el que piensa Mauricio se diferencie en los hechos del modelo kirchnerista”.

Se podría decir que Franco –jefe del clan y mentor del grupo SOCMA, hombre de negocios al fin– está motivado por intereses pragmáticos a la hora de opinar sobre la realidad nacional. El gobierno chino lo nombró Consejero Senior para las Inversiones en América Latina y es el presidente de la Cámara de Comercio e Industria argentino-china. No sorprende, entonces, que haya defendido a la presidenta en su decisión de postergar el viaje al gigante asiático –donde vive la mitad del año– al señalar que “en absoluto puede afectar las relaciones comerciales”. Los negocios de Franco se encuadran en diversas áreas: en asociación con una automotriz china, posee el 49 por ciento de Chery Socma que fabrica 22.000 autos por año en Uruguay, entre una larga lista de firmas y propiedades. Su relación con el gobierno tuvo buenos y malos momentos: perdió la concesión del Correo Argentino por incumplimiento del contrato y falta de pago del canon, pero ingresó a la nueva concesión del ferrocarril Belgrano Cargas –junto a capitales chinos y sectores gremiales– y acordó con la Secretaría de Transporte la compra de 279 vagones para la red de subterráneos. La operación fue objetada –paradójicamente– por el diputado del PRO, Federico Pinedo, quien señaló que los 850 millones de pesos del contrato representan el doble del valor real. Franco planea seguir haciendo negocios y evalúa desembarcar en la minería. Mauricio se ilusiona con enfrentar al candidato oficialista en un ballotage.

La pelea no terminó.
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