Veintitres
Política
Interna piloto
Con todo. Scioli viajó a Pinamar y le ofreció apoyo a Altieri. Su vice, en cambio, apuntala la candidatura de Porretti.
03-02-2010 /
Las elecciones en Pinamar enfrentan a Scioli y a Balestrini.
Por Franco Mizrahi
Se sabe: la política no se toma vacaciones. Y, menos aún, en Pinamar. El 28 de marzo la ciudad elegirá intendente –para completar el mandato de Roberto Porretti, el ex jefe comunal destituido en el 2008 y acusado de intentar sobornar a empresarios de la noche– y sus balnearios son un hervidero de operadores, políticos y punteros que pugnan en defensa de los candidatos. Pero la oferta tiene un condimento extra: funcionará como la primera prueba piloto de la interna peronista de cara a las próximas elecciones de 2011. En febrero, los precandidatos Porretti (N.del R.: tras su remoción, se consagró como jefe del PJ local, fue electo concejal y aguarda el aval judicial para disputar la jefatura comunal) y el ex menemista Blas Altieri medirán sus fuerzas, y esa disputa de poder enfrenta al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli y a su vice, Alberto Balestrini.
En el Ejecutivo provincial no pudieron evitar las diferencias. Altieri, ex intendente vecinalista y de buena relación con Eduardo Duhalde, compitió en las últimas elecciones en alianza con Francisco De Narváez, pero ya firmó el libro de pases. En los primeros días del año, Scioli lo visitó en Pinamar –donde mantuvieron una reunión en la que participó el actual intendente, Rafael De Vito– y le prometió apoyos a su gestión. “El último congreso de nuestro partido –explicó el gobernador– abrió la posibilidad de hacer alianzas electorales y, en ese marco, me junté con Rafael (De Vito) y Altieri para hacer un frente peronista por el bien de Pinamar.” El acuerdo quedó sellado antes del atardecer.
Sin embargo, el ex motonauta tropezó con una piedra. Su compañero Balestrini logró que el consejo del PJ provincial inscribiera formalmente al Frente Justicialista por la Victoria –la unión del PJ con el Partido por la Victoria, que llevó a Porretti a la intendencia– para las elecciones y dejó afuera de la sociedad a la organización de Altieri. Y entonces la crisis estalló en el matrimonio bonaerense.
Alberto Pérez, jefe de Gabinete de Buenos Aires, inclinó la balanza hacia el motonauta: “La ley le impide a Porretti ser candidato para completar su propio mandato. Creemos que todavía estamos a tiempo de que el justicialismo impulse un frente con Altieri”.
Su estrategia chocó contra un camión: el titular de la CGT, Hugo Moyano, se alineó con Balestrini y apoyó al jefe comunal destituido. Su injerencia no es casual. Moyano gerencia un hotel y un balneario en Pinamar. Y su hijo, Pablo, ya distribuyó el merchandising: en los actos de Porreti, los fervientes militantes lucen camperas con la leyenda “Camioneros”.
Con Scioli y Balestrini mirándose de reojo, el acuerdo parece lejano. Como si fuera una interna abierta, las corrientes del PJ medirán fuerzas en las urnas pinamarenses. Una prueba piloto que ya levantó temperatura este verano y promete extender la temporada.
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