Lost

La última aventura

04.02.2010 | 01.28 Comentar   |   FacebookTwitter

Centrales. Jack, Kate y John: personajes con experiencias extrañas en la misteriosa isla.
Veintitres /  Doce millones de personas vieron el capítulo estreno en Estados Unidos. Muchos más lo bajaron de Internet. Los secretos de un éxito televisivo inusual. A ocho meses de la quinta temporada, comienza el final.
Por Leandro Filozof

Lost volvió y volvió con todo. Se siente en las calles, en las plazas, en la puerta de los cines. La pregunta se repite como un mantra: “¿Viste que empezó la última temporada de Lost?”. Si no fuera porque el calor acaparó las conversaciones, la megaexitosa serie norteamericana se habría encaramado a la cima del ranking de los comentarios. Entre sus fans están los que empezaron a verla allá por 2004, y soportaron las esperas entre temporadas, y los que se prendieron en la ola hace poco, con intensas maratones de fines de semana para llegar a tiempo al 2 de febrero. Un día que –desde que se anunció como el comienzo del fin– tenía otra connotación para millones de fanáticos: no era un martes más, era el comienzo del fin. El primer capítulo de la última temporada se estrenó en Estados Unidos y lo vieron doce millones de personas –una cifra que se incrementa con aquellos que lo bajaron de Internet y que resulta imposible de calcular–, lo que augura una fiebre de martes por la noche para los próximos meses.

Son 18 capítulos para darle cierre a una serie innovadora por su estructura de saltos al pasado y al futuro, por su guión, y por sus giros sorpresivos en cada temporada. Características que generaron un movimiento de fanáticos, marketing y merchandising inusual, con muñecos de los personajes, posters, lapiceras, juegos de mesa y tazas, entre otros elementos. Una movida extraña para un producto ajeno a la industria del cine, aunque para Adriana Amado Suarez, docente e investigadora en la Universidad Nacional de la Matanza, “es una serie construida con la posibilidades que brinda el cine. El argumento más descabellado es posible. Hay un hallazgo en la forma en que se fue construyendo el guión. En una serie típica el protagonista suele estar hasta el final y tener roles trazados, pero Lost admite que se pueda matar un personaje central o que se cambie el escenario. La primera temporada transcurre en una playa, la tercera en una escotilla. Genera una gran intriga, se presta a la sorpresa y eso explica su éxito: es absolutamente imprevisible y despierta mucho más interés por ver lo que pasa”.

Un interés que se palpa en las especulaciones sobre lo que sucederá en la última fase de la serie creada por J. J. Abrams. Mientras algunos seguidores elaboraron más de cien preguntas que quedaron sin respuesta en los 103 capítulos emitidos hasta ahora, otros intentan cotejar sus teorías con las de amigos o desconocidos. Unos y otros deberán esperar el paso de los capítulos para saber cuál es el misterio de la isla. Eso también se debe al celo con que se guarda la información, a punto tal que ni los propios actores saben lo que va a pasar con sus personajes (ver recuadro). Los guiones se entregan por capítulo y hay mucho cuidado en que la información no se filtre, aunque los productores ejecutivos, Damon Lindelof y Carlton Cuse, acostumbran dar algunas pistas unos días antes del estreno.

El furor que despertó Lost y que la convirtió en una serie de culto –algo que no se veía desde la emisión de Twin Peaks– generó un mecanismo solidario en la red, destinado a compartir los capítulos. Un sistema por el cual, a pocas horas del estreno en los Estados Unidos, el nuevo episodio ya puede descargarse con subtítulos. Atenta a esa realidad, la cadena AXN –que emite para Argentina– modificó sus tiempos: estrenará la nueva temporada el 9 de febrero, sólo una semana después que en Estados Unidos. “Algunos lo llaman televisión a pedido –explica Amado Suárez–. Antes los medios llegaban en forma simultánea a personas que esperaban pasivamente la emisión. Ahora hay gente que busca lo que quiere very participa.”

La participación que menciona la especialista se refleja en la reunión de más de diez mil fanáticos el sábado 30 de enero: en la playa hawaiana de Waikiki –la isla donde se desarrolla la ficción– recibieron al elenco y vieron el primer episodio de la sexta sesión. No fue el único lugar de reunión. En el país muchos se organizaron para compartir el momento, entre ellos Daniel Link, profesor de letras y escritor, quien confió a Veintitrés que la vio “en casa con amigos y en pantalla gigante”.

La historia comienza cuando el vuelo “Oceanic 815” se estrella en una isla del Pacífico sur. Los sobrevivientes –cuyos pasados se presentan a través de flashbacks– se relacionan a través del amor, del odio o la envidia. Y enfrentan extraños efectos de la isla: John Locke no necesita la silla de ruedas, una nebulosa negra parece engullir a las personas, algunos muertos entregan mensajes a los vivos, y Walt, el único niño, desarrolla extrañas habilidades. La trama se complica con escotillas que en medio de la selva abren camino a salas con computadoras de una misteriosa “iniciativa Dharma”, y con habitantes antiguos de la isla –los Otros, liderados por Benjamín Linus– que desatan una guerra. Con el paso de las temporadas algunos logran escapar de la isla, otros viajan en el tiempo, algunos quedan en el pasado y otros en el presente. Y pasan miles de cosas más hasta que explota una bomba atómica. La sexta temporada debe darle sentido a todo eso, o tal vez no.

Las preguntas son muchas: ¿Qué pasará con Jack, “Sawyer”, Kate y los demás personajes después de la bomba? ¿Quién es Jacob?¿Y John Locke? Los guionistas prometieron responder, pero advirtieron que se centrarán en las historias personales.

“La quinta temporada demostró que se puede esperar todo o nada y que el guión podría plegarse al delirio –opina Daniel Link–. No me preocupa la solidez argumental ni que resuelvan los misterios, sino que sigan logrando el suspenso que tuvo hasta ahora.” Como dice el escritor, ya no hay tiempo para especular, es tiempo de mirar, de dejarse llevar hasta el final. La única pregunta latente es: ¿Tendrá un cierre acorde a uno de los mayores éxitos televisivos de los últimos tiempos? Después vendrán las interpretaciones y los debates.
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