La peculiar campaña que quiere instalar Francisco De Narváez
Alica, alicate
Nada de descanso. Francisco De Narváez hizo playa pero siguió trabajando para consolidar su futuro político.Veintitres /
El empresario y líder de Unión Pro visitó a su doble en el teatro y deslizó la posibilidad de ser candidato en 2011. La pelea con Mauricio Macri y la búsqueda de nuevos aliados.
Por Deborah Maniowicz
Es sabido que en verano los rumores de la política corren casi tan rápido como los de la farándula, que los dirigentes recalientan la temporada y aprovechan el receso para renovar aspiraciones y tejer alianzas en la arena.
En el caso de Francisco de Narváez, pese a no cargar con tantas temporadas de background político, aprendió rápido que no hay que dejar pasar el verano. El diputado nacional reelecto empezó el 2010 peleándose con el sindicalista Hugo Moyano, después defendió al vicepresidente Julio Cobos, le ofreció al ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, formar parte de su espacio. Por último, De Narváez terminó sus vacaciones en Carilo con una visita al teatro, donde disfrutó de Alica-Alicate, la obra protagonizada por Roberto Peña, su imitador en ShowMatch. Después de la función, el diputado se acercó al camarín para felicitar a su “doble” y enseguida creció el rumor: “Francisco le propuso a Peña trabajar con él haciendo campaña en la vía pública para seguir ganando popularidad de cara al 2011”, comentó un operador.
Enseguida, Peña desmintió la versión: “Con Francisco tengo una excelente relación a partir de la popularidad que alcanzó con mi personaje, pero sólo nos une el aprecio que nos tenemos”. Por su parte, De Narváez prefirió decir “ni”: no lo confirmó, pero tampoco se esforzó en descartarlo.
Al margen de si contrata a un imitador como nuevo caballito de batalla electoral, lo cierto es que el empresario sigue barajando la posibilidad de competir por la presidencia. Se trata de una tarea difícil, incluso para alguien con una billetera tan abultada, sobre todo si se tiene en cuenta que además de la exigencias de un armado territorial y de gestión que el Colorado aún no tiene, deberá sortear el escollo constitucional que impide que un extranjero –De Narváez nació en Colombia– compita por la conducción del Ejecutivo.
Pero el ex dueño de Casa Tía no es el único que se sueña presidente mientras pisa la arena. Su socio político en las últimas elecciones y actual jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, también aspira a ser candidato en 2011.
Con ese objetivo, el ex presidente del club Boca Juniors se propuso organizar a la Juventud Pro en todo el país. “La ciudad ya la tenemos, así que vale la pena animarse con un lanzamiento nacional”, explican en las filas de los jóvenes macristas. El primo de Macri, Jorge, junto a Marcos Peña, secretario general del gobierno porteño, son quienes ya están trabajando en ese armado. Después de haber hecho base en Córdoba, el próximo destino de la Juventud Pro es Rosario, donde los dirigentes planean realizar un encuentro para finales de febrero o principio de marzo en el que esperan reunir a tres mil jóvenes.
Todo esto, claro, al margen de la alianza que Macri supo tener con De Narváez, que no parece en desacuerdo con que sus caminos se bifurquen. “Francisco mide su imagen todos los meses y desde hace un tiempo las encuestas lo dan primero en la provincia y segundo a nivel nacional, después de (Julio) Cobos. Entonces, para qué necesita seguir ligado a Macri si es menos popular, no pertenece al peronismo y encima aspira al mismo sillón. Por eso no se hablan desde fin de año”, dice un hombre cercano al Colorado.
Es más: el diputado ya comenzó a entretejer su nuevo espacio. En enero, intercaló sus vacaciones en las playas top de Cariló con reuniones relajadas junto al intendente de Tigre, Sergio Massa; el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; el intendente de La Plata, Pablo Bruera; el diputado porteño, Daniel Amoroso, y hasta conversó telefónicamente con el senador santafesino Carlos Reutemann.
Y en caso de que la Justicia no lo acompañe y no pueda competir por la presidencia, es casi seguro que De Narváez decida ir en busca de la gobernación bonaerense. Sabe que para eso va a necesitar ligarse a un presidenciable fuerte y quién mejor que Julio Cobos, el hombre con mayor imagen positiva del país y con quien el empresario también mantuvo reuniones estivales. Desde que, en plena campaña, el mendocino lo defendió públicamente cuando fue llamado a declarar por la causa del tráfico de efedrina, el Colorado no deja de tirarle flores. Un acuerdo electoral entre ambos hace temblar a más de uno, aunque para el vice un pacto con el peronismo disidente podría significar su carta de defunción en la UCR.
Así las cosas, asesores de Macri y de De Narváez afirman que el diálogo está cortado desde fin de año y que no se trata de una ruptura pacífica. Hace unos días, el diputado calificó de “histérico” al jefe de gobierno porteño por pedir la renuncia de Cobos: “Esas exigencias parecen especulativas y peligrosas porque darían la impresión de que están utilizando la situación de Cobos con fines electoralistas”, dijo De Narváez.
Y si de imagen positiva se trata, los dirigentes también parecen caminar en sentidos opuestos. Aunque los encuestadores dicen no tener aún datos precisos, perciben que el Colorado terminó el año algunos puntos más arriba que en junio, cuando se impuso ante Néstor Kirchner. En cambio Macri, que llegó al Ejecutivo porteño con 61 puntos de imagen positiva, terminó el 2009 rozando los 44. Los escándalos políticos que jaquearon su gabinete todavía no le permiten abocarse de lleno a la campaña de 2011. “Nuestra prioridad es que Mauricio logre hacer una buena gestión en la ciudad. No podemos perder tiempo analizando cada cosa que dice Francisco”, analiza un legislador porteño.
Sin embargo, aún quedan algunos macristas que intentan mantener una puerta abierta. Por caso, Gabriela Michetti, que compartirá la Cámara de Diputados con De Narváez. Otro que adopta una postura conciliadora es el legislador Cristian Ritondo, cabeza del peronismo en las filas del Pro y que el sábado pasado compartió un café con el Colorado en Pinamar.
Son la última línea de resistencia para que el Properonismo, ese exitoso y reciente ariete electoral, no termine dividido en dos bandos enfrentados por las ambiciones irreconciliables de sus mentores.
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