es uno de los 17 represores que son juzgados
Jorge “El Tigre” Acosta se atribuyó los crímenes del grupo de tareas de la Esma
En una carta dijo que estaba probado que fue el jefe de Inteligencia de la UT 3.3.2
Rodolfo Walsh fue asesinado en un tiroteo un día después de que se conozca su Carta Abierta “Está suficientemente probado que yo he sido el jefe de inteligencia de la UT 3.3.2 desde enero de 1977 y por ello he participado en la guerra fratricida que no inicié ni definí en su contenido”, escribió a mano el ex capitán de la Marina, Jorge “El Tigre” Acosta, en una carta que presentó al Tribunal Oral Federal Cinco (TOF 5) y que ayer fue leída en juicio oral por delitos de lesa humanidad en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar, por el que hay, además, otros 16 imputados. De esa forma, el represor se atribuyó la máxima responsabilidad por los crímenes cometidos en ese centro clandestino de detención que operó bajo sus órdenes. Además, intentó despegarse del asesinato del periodista Rodolfo Walsh (ver aparte).
Acosta hizo sus declaraciones en una carta de diez carillas escritas a mano en el penal de Ezeiza, donde se encuentra detenido, en las que se atribuyó los 85 casos de delitos contra la humanidad –tormentos y privaciones ilegales de la libertad– por los que son juzgados los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA, cuya figura destacada fue el marino Alfredo Aztiz, a quien apodaban “el ángel de la muerte”, en alusión a su aniñada cara de cabellera rubia.
Entre los casos por los que los 17 represores están sentados en el banquillo, se encuentran también los secuestros y desapariciones de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de Devicenzi, María Bianco, Esther de Careaga y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.
MANUSCRITO. En la carta, que tuvo a Walsh como protagonista de sus razonamientos (ver aparte), Acosta dijo que la Organización Montoneros desató con “sus acciones terroristas (..) la Guerra Civil Revolucionaria de los años 70 (...) en la cual debieron terciar las fuerzas uniformadas para restablecer la paz”.
Para el marino el terror desatado por el grupo de tareas que comandaba actuó “priorizando la vida, el menor daño posible y la proporcionalidad y racionalidad adecuadas a la guerra civil revolucionaria que los terroristas impusieron e iniciaron”.
Acosta denunció por “apología del delito” al público que en una audiencia del juicio aplaudió la lectura de la “Carta Abierta a la Junta Militar”, que Walsh escribió al cumplirse el primer aniversario del golpe militar.
Afirmó que aquel texto de denuncia “es un documento, pero también un arma de la guerra civil revolucionaria terrorista”. Por eso, para el jefe de la “patota de la Esma” el aplauso que generó su lectura significa que “la guerra no terminó”.
Con la misma lógica, el ex capitán de Fragata se quejó de la “persecución política” que considera que existe “contra algunos de los que derrotamos a los terroristas, para reestablecer la paz”.
ACUSACIÓN. El Tribunal siguió ayer con la lectura de la acusación contra los 17 procesados de este tramo de la “megacausa” ESMA, el primero que llegó a la etapa plenaria y que comenzó a ser juzgado en los tribunales de Comodoro Py 2.002.
En el banquillo de los acusados están Acosta, Alfredo Astiz, Juan Antonio Azic, Carlos Capdevilla, Ricardo Miguel Cavallo, Julio César Coronel, Adolfo Donda, Juan Carlos Fotea, Manuel García Tallada, Pablo García Velazco, Alberto González, Antonio Pernías, Jorge Radice, Juan Carlos Rolón, Raúl Scheller, Ernesto Weber y el octogenario vicealmirante Oscar Montes.
En este juicio se ventilan las responsabilidades penales por 85 de los miles de crímenes que fueron cometidos durante la dictadura militar de 1976-1983 en la ESMA, donde funcionó un centro ilegal y clandestino de detención.
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