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¿Hasta cuándo perdurará el escenario de bloqueo mutuo?

País /  Tres especialistas analizan la actual situación que se da en el Congreso.
21.03.2010 | 12.16 Comentar   |   FacebookTwitter

Foto: Sur
Por Pablo Galand
pgaland@miradasalsur.com

Desde que el Gobierno lanzó la iniciativa del Fondo del Bicentenario, a mediados de diciembre, el Congreso se ha convertido en una caja de resonancia pero con sonidos muy desafinados. Lejos estuvieron los debates de poner en el centro de la escena qué hacer con las reservas del Banco Central o cómo debe financiarse el gasto público. Los cruces entre oficialistas y el heterogéneo conglomerado opositor giraron en cuestiones reglamentarias y de forma que llevaron a una situación de suma cero y en donde la paralización termina siendo el resultado final. ¿Será ésta la dinámica que dominará a la política argentina en los casi dos años que restan hasta la próxima elección presidencial? ¿Existen factores objetivos que permitan avizorar que es posible destrabar este bloque mutuo? Para tratar de encontrar respuesta a estos interrogantes, Miradas al Sur consultó a una serie de politólogos y analistas.
Entre los consultados no hay acuerdo acerca de hasta cuándo perdurará el actual escenario. Para el sociólogo Marcos Novaro, investigador del Conicet, “el bloqueo mutuo va a continuar por un tiempo, por lo menos hasta que se acerquen las elecciones”. Cree que al estar más próximo el 2011 “pueden darse cambios en el bloque oficialista y algunos reagrupamientos en los bloques opositores”. Prevé que la oposición no peronista se nucleará en torno de un espacio panradical y que el peronismo disidente puede llegar a ganar aliados como Macri y hasta algunos dirigentes que hoy están dentro del Frente para la Victoria. Sergio Berenstein, de la consultora Poliarquía, también ve poco probable que en lo inmediato se destrabe la actual situación y coincide en que será el factor electoral el que puede llegar a destrabarla. “Por ahora no veo elementos objetivos que puedan modificar el escenario porque la paridad es enorme. Aunque todavía no sepamos cómo, es probable que sea la dinámica electoral la que modifique los equilibrios que tenemos hoy en el Congreso”. El consultor Carlos Fara, en cambio, entiende que estas primeras semanas de sesiones ordinarias evidenciaron algunas fisuras dentro de la oposición que “hacen que en alguna medida varios estén repensando la manera de relacionarse con el Ejecutivo, independientemente de si les gusta o no las cosas que propone el Gobierno. Algunos sectores opositores advierten que pueden quedar ante la sociedad como meros obstructores y, por lo tanto, me parece que vamos a empezar a encontrar algunas actitudes distintas a medida que vaya pasando el tiempo”. En consecuencia, ve que probablemente “empiecen a producirse situaciones en las que algunas cuestiones se destraben en función de la agenda”.
En lo que todos están de acuerdo es que el actual escenario le dio un poco más de oxígeno al Gobierno y a la vez debilitó a la oposición. Contundente, Berenstein sostiene que a partir de los últimos hechos sucedidos en el Congreso “no le va a venir nada mal a la oposición darse un baño de humildad, ya que venía desde la primera sesión en Diputados con una actitud victoriosa y hasta incluso arrogante”. A su vez, cree que el oficialismo “aún mantiene recursos como para manejar la agenda. A diferencia de la oposición, es un actor homogéneo que tiene un mecanismo de toma de decisión muy concentrado y que logra, gracias a eso, sobre todo por el control de los recursos económicos, una fuerte disciplina de gobernadores e intendentes” . Por su parte, Fara también cree que el Gobierno es el que mejor queda parado en este contexto, fundamentalmente porque “la oposición no logra transmitirle a la opinión pública que ellos tienen razón. Y en el medio del barullo político, la gente tiende a pensar que el que está conduciendo el gobierno es Cristina Kirchner y que por lo tanto, con acuerdos o desacuerdos, hay que tomar una actitud constructiva”. Novaro coincide con los antecesores en que el Gobierno sale beneficiado “porque está frenando a la oposición”. Pero de todos modos, entiende que sigue “en una situación muy calamitosa porque aparece como incapaz de generar mayorías y tampoco las va a tener. Es un gobierno de minorías en la sociedad, que no tiene ninguna posibilidad electoral en 2011. Pero en el camino puede al menos desgastar a algunos de sus adversarios”.
Hay coincidencias entre los especialistas que el actual escenario es en gran medida consecuencia de la fragmentación política que estalló con la crisis de 2001 y que aún perdura. Para Novaro, el actual mapa que muestra el Congreso es una evidencia de que “fracasó la gran solución que propuso el kirchnerismo, de resolver la crisis de 2001 con la disolución de los partidos tradicionales. La idea de que se iba a formar una transversalidad progre y que eso iba a forzar la formación de una coalición de derecha, no se dio. Lo que quedó es más o menos lo que había antes, aunque quizás con estructuras más débiles y fragmentadas”. Por su parte, Berenstein cree que se puede sacar provecho del actual escenario. “Asistimos a un Congreso que no refleja la correlación de fuerzas que surge de la opinión pública producto de las últimas elecciones, pero sí refleja el dibujo institucional, porque precisamente la Constitución prevé modificaciones parciales. Esa es la democracia, así funciona. De modo que lo que está pasando es un aprendizaje tanto para los dirigentes políticos como para la sociedad. Posiblemente esto llevará a la gente a votar no a lo que más le guste, sino tal vez a la fuerza que tenga mayores posibilidades de generar un balance de poder". Carlos Fara coincide con Berenstein y va un poco más allá: “Las disidencias que surgieron en la oposición demostraron que la fragmentación sigue vigente y me parece que eso va a traer alguna consecuencia sobre los ejes de debate en la próxima elección presidencial. Porque en ese marco, lo que va a primar es la búsqueda de un liderazgo más fuerte y de gente que tenga suficiente habilidad política para generar mayorías. Me parece que en este punto los liderazgos que no tienen experiencia ejecutiva o no tienen mucha experiencia política por más que tengan buena imagen no van a perdurar. Por eso creo que si la elección de 2011 se termina jugando en un escenario de discusión sobre liderazgo y la necesidad de asegurar la gobernabilidad, sin duda los Kirchner se van a ver muy favorecidos”.
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