Aranda y Magnetto, director y CEO de Clarín. Arriba, el banquero David Graiver “Fui forzada a vender todo. No hubo sugerencias, fue ‘firmás o te mato’”. Lidia Papaleo de Graiver, viuda de David Graiver, banquero y accionista privado mayoritario de Papel Prensa, dio ese testimonio en la última reunión de la empresa, según revela el semanario Miradas al Sur.
Papaleo estuvo acompañada por José Pirillo, ex propietario del diario La Razón. Los principales accionista de Papel Prensa son los diarios Clarín y La Nación. También habló de las torturas que sufrió: “Yo desaparecí y todo lo que pasó fue estando desaparecida. También firmé en La Plata estando desaparecida. Hice los careos con (Jacobo) Timerman y todo lo relacionado con La Opinión estando desaparecida, porque desde el departamento de Policía me llevaban a declarar envuelta en una manta gris, porque estaba totalmente quemada, perdí mis pechos, mi abdomen y también mis genitales durante la tortura y me operaron en la cárcel de un tumor cerebral por los golpes que recibí”.
A continuación fragmentos de la nota que publica Miradas al Sur.
Papaleo de Graiver dio precisiones sobre su secuestro, así como de las feroces torturas recibidas durante el período que estuvo ilegalmente detenida. “Yo desaparecí y todo lo que pasó fue estando desaparecida”. “Yo vendí antes y durante (de estar en el cárcel). En la cárcel ya estaba legal, me sacaban y me traían desaparecida para firmar y hacer el careo continuo”, relató sobre las condiciones en las que se vio obligada a firmar la supuesta “venta” de las acciones heredadas de su esposo, muerto en circunstancias sospechosas en un accidente aéreo en agosto de 1976.
Su desgarradora exposición fue escuchada por representantes de La Nación –entre los que estaba su presidente, Julio César Saguier–, el coadministrador judicial de Papel Prensa y los síndicos e integrantes del Consejo de vigilancia de esta firma. Los que decidieron retirarse fueron los representantes de Clarín. Su director, Héctor Aranda, optó por seguir las exposiciones de manera intermitente y subrepticia, pese a la sugerencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de que se acercara en lugar de asomarse “como un fisgón”.
Papaleo de Graiver y Pirillo habían sido invitados por el funcionario a exponer ante el directorio, una vez dinalizada la asamblea, en el marco de una fuerte confrontación con los accionistas privados mayoritarios de Papel Prensa por el manejo abusivo en el mercado del papel para diarios, irregularidades y presuntas maniobras de corrupción. El orden del día original preveía discutir los estados contables del primer trimestre del año, la oposición de la mayoría de los representantes de los accionistas privados a que los delegados estatales accedan a determinada información sobre la gestión de la empresa, y la ampliación del número de directores independientes, que dejarían en minoría al Estado Nacional a la hora de fijar el precio de papel.
Pero Moreno fue más allá y, una vez finalizada la asamblea, invitó a los presentes a escuchar los testimonios de Papaleo y Pirillo. “Hay una oscuridad total acerca de cómo los actuales accionistas adquirieron las acciones en el marco del terrorismo de Estado”, manifestó en relación con la maniobra por la cual, en noviembre de 1976, Clarín, La Nación y La Razón, se quedaron con la porción mayoritaria de las acciones de la principal productora y proveedora del 75% del papel de diario que se utiliza en el país.
Después de firmar los poderes para la transferencia de acciones, el entonces testaferro de David Graiver en Papel Prensa y ex director de esta empresa le pidió a Patricio Peralta Ramos que no le pasara nada ni a él ni a su familia. El entonces propietario de La Razón “le dio su palabra de honor” de que así sería. A la semana siguiente, Ianover fue secuestrado y permaneció catorce meses en esa condición.
Su testimonio, junto al de Papaleo de Graiver y Pirillo, revelan las dimensiones del ilícito en que se produjo el traspaso accionario de Papel Prensa, con prácticas propias del terrorismo de Estado avaladas por sus principales beneficiarios.